El paso implacable del tiempo y la falta de un mantenimiento adecuado por la la escasez de fondos ha determinado que uno de los monumentos más icónicos de esta ciudad se encuentre en pleno deterioro.
La Iglesia Catedral e Latacunga requiere de una intervención profesional urgente, y no hablamos exclusivamente de un mano de pintura exterior e interior, nos referimos a la corrección inmediata de filtraciones y fisuras que hacen peligrar a este bien patrimonial invaluable.
Recordamos que cuando Rafael Holguín presidía la Comisión de Centro Histórico se consiguieron los fondos para esta intervención, la obra fue adjudicada  a un joven profesional de otra provincia, lo que causó cierta sorpresa e incertidumbre en la opinión pública por tratarse de un trabajo de enorme envergadura y que comprometía a uno de los edificios más importantes de la ciudad. 
La actual administración municipal canceló unilateralmente el contrato; pero se sabe que existen los fondos para comenzar los trabajos nuevamente, algo realmente importante y que se espera llegue a buen fin.
Es evidente una obra de esta naturaleza requerirá de ingentes recursos, en este sentido será vital la intervención y apoyo de la empresa privada. Sería bueno que los diferentes actores de la sociedad trabajen en conjunto para sacar adelante este proyecto que es de todos, más allá de las banderías políticas.