Estimados conciudadanos: Es necesario tomar conciencia sobre las responsabilidades compartidas, de las que parecería la gran mayoría de personas no las asumimos como parte de nuestra vida diaria. El desarrollo de los pueblos se alcanza con el esfuerzo de todos, sin exclusiones, y para ello es fundamental que nos esforcemos por alcanzar una comunicación inclusiva, ya que este es el punto de partida para hacer efectiva la igualdad de derechos.

Las personas con discapacidad, por años, han sido discriminidas y excluidas socialmente, es hora de avanzar hacia la plena inclusión, conociendo y entendiendo las diferencias, es importante que aprendamos a relacionarnos de manera respetuosa, utilizando un lenguaje apropiado, ya que este es la clave para un cambio positivo.

Aprendamos a sentipensar los retos que deben enfrentar los otros, aquellos que por circunstancias de la vida no oyen, no ven o tienen otras condiciones que dificultan su interrelación social. Aportemos, todos, para romper barreras mentales, sociales y físicas, entendamos el mundo desde las necesidades de los demás, en pleno siglo XXI no sigamos dando la espalda a una tarea compartida.

Que una persona no pueda hablar no significa que no tenga nada que expresar, que una persona no pueda oír o ver no significa que no tenga la necesidad de interpretar el entorno que lo rodea y disfrutarlo.

La comunicación es una necesidad humana básica, permite  interrelacionarnos, tomar decisiones, expresar sentimientos y ser parte activa de la sociedad que nos rodea. Hay muchas maneras de comunicarnos, podemos hablar y escribir, pero además contamos con imágenes, signos, símbolos, gesticulaciones, lenguajes alternativos (de interrelación cultural, de señas, mediados por la tecnología, otros).

Si hay alguna dificultad en el proceso comunicacional por el desconocimiento de determinados códigos, la responsabilidad es compartida para resolver el problema. Algunas personas necesitan información en un formato diferente, o necesitan ayuda para comunicar y explicar lo que piensan, es importante reconocer y adaptarnos con altas dosis de paciencia, empatía y solidaridad. Tenemos la obligación de incorporar cambios en nuestra comunicación para que las personas con necesidades diferentes sean tratadas adecuadamente y no excluidas, el llamado es a reconocer y valorar las diversas formas en las que las personas pueden comunicarse y tratar de aprender, creando canales más amplios de interrelación.

Despojémonos de actitudes que disminuyen la humanidad de las personas con alguna discapacidad, hagamos conciencia de la afectación que causan términos como: vegetal, minusválido, mongólico, transparente, nulo, los que conducen erróneamente a mucha gente a adoptar comportamientos que pasan por miedo, menosprecio y hasta desprecio.

Todos hemos experimentado malentendidos y también sabemos lo frustrante y confuso que es no ser capaz de darnos a entender o de entender. Muchas personas no pueden comunicar como lo hace la mayoría de la población, es difícil que se les entienda y es posible que no se satisfagan sus necesidades. Las leyes existen, las buenas prácticas existen, pero la discriminación y los prejuicios persisten. Asumamos nuestra parte de responsabilidad para construir un mundo más solidario, un mundo incluyente. (O)