Pese a que los atuendos de las mujeres indígenas no son sugestivos, este grupo étnico es uno de los que mayor violencia sexual recibe.

Este es el performance cuyo coro se está convirtiendo en un himno de los colectivos que buscan detener los abusos sexuales y evitar que muchos de estos se justifiquen en la forma en que vestía la víctima, o donde se encontraba.

“La culpa no era mía, ni dónde estaba, ni cómo vestía. El violador eres tú”, es parte de una canción de la productora audiovisual salteña Patas Flacas, cuya propuesta surgió luego de la convocatoria internacional en reclamo por las acciones de carabineros en Santiago de Chile.

La frase se volvió viral en redes sociales; unas las respaldan e interiorizan, otros crean circunstancias hilarantes. Para Sara Yánez, presidenta de la Red de Profesionales de Cotopaxi, la campaña es positiva debido a que se enfoca en rescatar el derecho a la libertad de las mujeres, y buscar un alto a los cientos de casos de acosos y violaciones que se dan.

Yánez lamenta que la campaña se haya ido distorsionando, por personas que no comulgan con el mensaje, llamó a respetar los criterios de lucha, especialmente cuando tienen horizontes positivos.

Cuando Mery Guijarro, socióloga escucha el eslogan que tomó fuerza en la última semana, dice que se proyectará como un himno de libertades, “es una frase que no se puede tomar a la ligera, es muy profundo lo que dice, es la reivindicación de las mujeres por su autonomía corporal”.

Explicó que, al hablar de culpas, se está rompiendo con paradigmas sociales que la mujer arrastró desde hace siglos, cuando los hombres que abusaban sexualmente de ellas las culpaban, incluso por ser hermosas, y justificaban en ello su violencia. En la actualidad las culpan por sus atuendos “provocativos”, como insinuadores explícitos de sexualidad.

“Cuando la canción dice la culpa no era mía, las mujeres están finalmente librándose de una culpa que la sociedad, el patriarcado, la religión y demás colocó injustamente sobre sus hombros”.

La Socióloga continuó diciendo que en el eslogan se defiende también la territorialidad de la mujer, en torno a los espacios. Contó que en siglos pasados las mujeres no podían salir de sus casas cuando caía la noche, y aunque ahora se les permite, sigue siendo castigado socialmente.

“Cuando ven un grupo de mujeres jóvenes o adultas en la calle a altas horas de la noche, enseguida viene la recriminación, de ¿por qué no están en casa?, o ¿qué están haciendo?, cuando aquello simplemente no es problema de nadie más que de ellas.

El psicólogo Josué Herrera, coincide con los criterios de Guijarro, y ve a la mofa en torno a la campaña, como un grito desesperado de cierta población masculina, que no puede lidiar con el empoderamiento de la mujer sobre su libertad, su cuerpo y su espacio.

“Es triste, pero a las mujeres aún les queda una dura batalla contra un machismo radicalizado en las más profundas fibras de una sociedad que aún no tolera o no comprende que una mujer vista minifalda, o camine a las altas horas de la noche no está buscando que la violen”, finalizó.

En el Ecuador un 83% de las víctimas de violación conocían a sus victimarios (amigos, familiares).  “La culpa no era mía, ni dónde estaba, ni como vestía. ¡El violador eres Tú! (I)