Cosas inolvidables han pasado a través de los años.
Claro que fue todo un acontecimiento que los aviones llegaran a esta ciudad; pues el anterior albergue que lo tenían en Durán, se había acabado en las llamaradas.
Entonces el Ejido se convirtió en observatorio de los vicentinos, que fugándose de clases se informaban paso a paso de la aeronáutica.
Y el destino hizo que muchos de ellos se embarcaran en sus alas y muriesen junto a sus comandos.
Larga e inolvidable es su historia; pero reverente recordamos a Cristóbal Sandoval, Benigno Donoso, Jorge Izurieta, entre otros.(O)