En el sector de San Rafael, se estacionan varios conductores a la espera de un flete.

El transporte pesado a lo largo del tiempo ha sufrido un impacto en la economía, pues es evidente ver que por la falta del trabajo están parqueados, según los conductores anteriormente tenían tres a cuatro viajes a la semana hoy solo tienen dos.

 

Para Francisco Soria que se dedica a esta actividad por años, la reducción de flujos de carga se debe a la crisis del país que atraviesa y esta complicada, recuerda que antes hacía de tres a cuatro viajes a la semana, hoy están haciendo dos viajes a la semanas, pues dice que la situación no es sólo en este cantón sino a nivel del Ecuador.

En su caso transportan desde Latacunga a Guayaquil puzolana (roca volcánica muy fragmentada y de composición basáltica; se utiliza como aislante en la construcción) y viceversa movilizan clínker (principal producto para fabricar el cemento) y el yeso (mineral constituido por sulfato cálcico), según sus análisis estaría afectados en un 40% y son 100 vehículos que se estacionan en San Rafael.

En este mismo sector esta otro de los conductores que trabaja en la actividad por más de 18 años, pero prefiero permanecer en el anonimato, dijo que invierten grandes cantidades de dinero sólo por un viaje y el cual no representa para lo que ganan.

Uno de los problemas que tiene que atravesar es que prácticamente son subcontratados por otra empresa que es quien fija la tarifa de sueldo, pese a que los conductores gastan alrededor del viaje de Latacunga a Guayaquil $130 dólares (peaje y comida) a parte debe invertir en combustible de ida y vuelta más o menos $190 dólares.

Incluso deben aportar con el camión que está costando sobre los 160 mil dólares solamente el cabezal, aparte viene la bañera que asciende a los 135 mil dólares “no hay trabajo como el que había antes, no hay punto de comparación en la actualidad”, a este sector también afecta la existencia de más camiones y la competencia desleal ya que por acaparar el trabajo brindan el servicio a precios sumamente bajos.

Pese a estos inconvenientes deben aguantarse, puesto que el trabajo que les brindan es fijo a pesar de que no es pagado a tiempo como se debería ser; por ejemplo trabajan tres meses y de los cuales les pagan un mes, según el conductor que prefiero ocultar su nombre por temor a represarías.  En este caso son 130 camiones los que laboran para la compañía terciarizadora.  (I)

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