El ejercicio de la docencia universitaria entrega -como premio- la satisfacción de formar profesionales aptos para enfrentar la vida no solo en la especialidad profesional que escoja el estudiante, sino y fundamentalmente frente a las contingencias que a futuro le depare la vida. Ejercité la docencia durante más de treinta años en la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Central del Ecuador y -en esos hermosos y recordados años- tuve el honor de conocer a estudiantes de diferentes sectores sociales, económicos, políticos y de diferentes lugares de nacimiento y residencia. Hago esta introducción necesaria, para referirme a la Doctora Diana Salazar, Fiscal General del Estado, profesional a la que en las circunstancias antes señaladas la conocí en las aulas universitarias, profesional del derecho que en tan altas funciones ha venido demostrando gran capacidad y conocimientos jurídicos-procesales y un respeto al debido proceso.

El país vive momentos nefastos en su institucionalidad como corolario de más de quince años de administraciones aciagas, desastrosas y siniestras, que determinaron un nivel de corrupción jamás imaginado, fruto de estos años funestos para el presente y futuro de la patria, tenemos al momento al Contralor General del Estado y al Defensor del Pueblo del Ecuador con prisión preventiva –tras las rejas- funcionarios que se encuentran siendo investigados por la Fiscalía General. En el caso del Contralor General por presumirse que forma parte de un grupo de delincuencia organizada encargada de entre otras cosas –dejar insubsistente o desaparecer glosas-; y, en el caso del Defensor del Pueblo, por estar siendo investigado por presunto delito de agresión sexual y uso indebido de bienes públicos. Grave para la imagen del país que autoridades de las jerarquías enunciadas, se encuentren detenidas y guardando prisión; -mucho más grave-  que desde sus respectivas celdas, sigan ejerciendo las funciones de Contralor y Defensor del Pueblo, -este último- llega a la desvergüenza de mediante acción administrativa de personal, proceder a destituir a la Vicedefensora que se encuentra en funciones de Subrogación y a designar su reemplazo, todo esto desde la cárcel.

Los Abogados patrocinadores de la defensa de los altos funcionarios detenidos, han puesto en evidencia la facilidad de aplicación de leyes y disposiciones reglamentarias -a las que pueden recurrir- en defensa de quienes los contratan para proteger “sus intereses”. De acuerdo con la LOSEP (Ley Orgánica del Servicio Público) han solicitado primero licencia sin sueldo, luego hacer uso de sus vacaciones pendientes y acumuladas hasta por dos meses; han anunciado la solicitud de permiso por enfermedad; y, luego, medidas sustitutivas a la prisión preventiva. Esto último para que puedan “reintegrarse” a seguir ejerciendo sus cargos de Contralor General del Estado y Defensor del Pueblo del Ecuador y como dicen –se puedan defender en libertad-.

La doctora Diana Salazar se ha jugado íntegra en la lucha contra la corrupción enquistada en las más altas esferas de la administración pública del Ecuador -hasta el momento- no se ha doblegado ante tanta presión que tiene –no solo en estos dos casos-, sino en muchos otros que ya han concluido y que por primera vez tienen sentenciado a un Expresidente de la República, un ExVicepresidente,  ExMinistros y altos funcionarios de los últimos quince años de administración del Estado.

Esta actitud decente y profesional de la Fiscal General obviamente le ha significado sinnúmero de amenazas, intimidaciones, chantajes contra su integridad personal y familiar y -sin ninguna duda- una persecución a todos sus actos públicos y privados, tratando de encontrar alguna situación que pueda opacar su comportamiento ejemplar. Ha señalado la doctora Salazar que no habrá fuerza humana que la detenga en poner en el sitio que les corresponda a quienes abusaron de los dineros públicos y perjudicaron a todos los ecuatorianos con sus actos de corrupción. Reconforta y alienta en medio de esta crisis social, sanitaria, económica y política que atravesamos saber que hay una funcionaria –una distinguida mujer- dispuesta a jugarse hasta la vida antes que ceder a presiones de la naturaleza que fueren. Creo que esta dama se ha hecho acreedora al respaldo de todos los ecuatorianos. (O)