El malestar de los ecuatorianos porque no se vaya a emitir una sanción ejemplarizadora en contra de la corrupción, es muy grande; este miércoles se conocerá la sentencia en el caso Odebrecht y el pueblo está expectante de que se lo juzgue de acuerdo a la gravedad del caso.
Luego del que ha sido calificado como teatro de la Procuraduría, al llegar atrasados 7 minutos a la principal audiencia de juzgamiento, nace una desconfianza muy grande del pueblo, en la actuación del actual gobierno, antes se hablaba de la confianza, de diálogo y justicia, que estaba demostrando Moreno; ahora el panorama ha cambiado mucho y sólo se habla de complicidad para seguir en el mismo camino de antes.
El Ecuador reclama por el continuismo en instituciones como la Supercom, organismo que ya debía estar a punto de desaparecer; en la consulta popular nunca se incluyó el tema; nadie entiende por qué se ha seguido el mismo lineamiento económico del anterior gobierno, en donde se pretendía castigar con impuestos al empresario, generador de empleos.
Con estas claras señales, se ha vuelto complicado seguir creyendo en que las cosas cambiarán, hay una nueva ola de pensamiento que dice que estamos sigiendo el mismo camino de Venezuela, esto hace que crezca el nerviosismo y comience la desconfiar; la situación económica sigue en picada y si no se ven cambios radicales e inmediatos, es difícil pronosticar lo que vendrá en los próximos meses.(O)

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