Es evidente que hay una gran diferencia entre lo que se cree que se debe hacer y lo que realmente se debe hacer para sacar adelante al país de la postración económica en la que se encuentra.

Claro está también que los discursos ideológicos de poco sirven a la hora de la verdad porque son las acciones concretas las que dan resultados concretos y en este punto, es evidente que el Ecuador requiere de un cambio de timón que a muchos asusta porque no concuerdan con las viejas recetas que han traído como consecuencia el fracaso de naciones prósperas.

Intentar salir del estancamiento requiere de voluntad política y de abrir la mente a nuevos horizontes, ver en la práctica cuál es la situación real de la economía del Estado, de la situación de las empresas generadoras de empleo, de los negocios, de la situación sanitaria de la población nacional, de la educación, de la situación social, de la desocupación y de la inseguridad que campea a lo largo y ancho de todo el territorio nacional.

Bloquear la posibilidad de mejores días es antipatriótico, porque las actuales y las nuevas generaciones requieren una hoja de ruta clara para una real activación de la Nación.