La discriminación aún se vive en ciudades como Latacunga. FOTO J.P. LA GACETA

Los indígenas pierden su identidad cultural (vestimenta, idioma) debido al racismo imperante.

Marina Ugsha tiene 28 años, es originaria de la comunidad de Tigua de la parroquia Zumbahua (Pujilí) desde hace 11 años vive en Latacunga, ya casi no habla su idioma natal kichwa y dice trabajar cada día para perfeccionar el dominio del español.

Marina logró estudiar una carrera de tercer nivel en la Universidad Técnica de Cotopaxi (UTC); actualmente trabaja en una entidad financiera de la ciudad, poco a poco dejó utilizar la vestimenta identitaria de su cultura; ahora viste jeans, zapatos de taco y chaquetas.

“A veces a los indígenas nos juzgan porque dicen que hemos perdido nuestra esencia, cuando en realidad son los prejuicios, y discriminación racial lo que nos impulsa ha hacerlo”, recalcó.

Amalia López, socióloga, explicó que los “fantasmas” del racismo siguen presentes en el contexto nacional, y también en el de provincias como Cotopaxi, cuyo mayor porcentaje poblacional se reconoce como indígenas.

Según la experta la discriminación está a la orden del día; ello da origen al rechazo de su cultura y a un “blanqueamiento social” por parte de los indígenas.

“Hay que hacer un mea culpa, no podemos desconocer que persiste la mirada peyorativa al sector indígena, en los ámbitos social, cultural, político y económico”, comentó.

Muchos indígenas, incluso, ya no se definen así mismo como tales, “hay parroquias en Saquisilí donde el 99% de su población es indígena, pero sorpresa que en el censo del 2010 ya aparecieron gente que se reconoce como mestizos”, comentó Armando Negrete, analista de gestión intercultural del GAD de Saquisilí.

Negrete afirmó que mantener la identidad en un sistema que da prioridad al mestizo y blanco sobre el indígena es muy complejo; sin embargo, llamó a sus compañeros a mantener el orgullo de pertenecer a un pueblo ancestral que sobrevivió años y no debe desaparecer, “al contrario debe fortalecerse”, aseguró. (I)