Una sociedad, es grande por su desarrollo, pero esa grandeza no se cuantifica por la cantidad de infraestructuras levantadas en su territorio sino por la educación que posee su gente.
Las buenas costumbres y la educación, hacen de la sociedad, una reunión de eventos que permiten una convivencia social armónica, basada en el respeto, esto se logra, cuando el ser humano ha creado un sentido de pertenencia, sentimiento que involucra el reconocimiento de una identidad propia y única, llámese esta cultural, territorial, histórica, dónde además existe un fuerte espíritu de tolerancia hacia lo que se considera diferente, ajeno al estándar o de estereotipos creados.
Más allá de ciudadanos cultos, también las sociedades exitosas dependen mucho de una buena administración, anclada por supuesto a ciertos liderazgos que actúan ante una necesidad, problema o circunstancia, sea esta beneficiosa o adversa; desde épocas antiguas, las sociedades se han guiado por muchos líderes, siendo en algunos casos una forma de progreso y en otros también la decadencia de sus conglomerados humanos; muestra de ello y ya por suerte dentro del pasado, el mundo recuerda como obscuro y abrumador el liderazgo de Hitler, que sumió a su pueblo y a naciones enteras en guerra, odio, racismo y muerte, cobijado por la ambición de poder y el expansionismo, bajo un sello de clase, con un desenlace cruel y hostil por todos conocido; así también la historia recuerda a líderes que han sido un referente para el mundo entero, así tenemos entre otros a Mahatma Gandhi, quien demostró que puede ejecutarse una lucha y alcanzarse objetivos sin violencia, posición que lo hizo merecedor a su reconocimiento como líder nacionalista indio, quien en su accionar logró la independencia de su pueblo del dominio británico mediante una resistencia pacífica; Martin Luther King, activista de los derechos civiles, cuyo liderato estuvo encaminado a terminar con la segregación estadounidense y la discriminación racial de los afroestadounidenses; por último, Agnes Gonxha o más conocida como la Madre Teresa de Calcuta, quien con su liderazgo solidario fue un ejemplo de servicio, promulgando una inquebrantable entrega asociada a la paz y amor hacia los que menos tenían.
Se evidencia entonces en estas breves líneas que, para “construir sociedad” se necesita dos cosas fundamentales “educación y buenos liderazgos” y ambos aspectos están directamente ligados a los individuos y a su formación; por tanto, la educación debe ser como un arroyo; de aquellos que nacen en las nieves perpetuas; sí, libre, transparente cuya agua baje a través de la corriente buscando simplemente fertilizar los campos y dar vida.
Así la educación debe nacer de un ideal, ¡la búsqueda permanente de la verdad y el conocimiento!, bajo la instrucción sana de formación y entendimiento sobre las cosas que nos rodean, sin influencia de ninguna clase, ya que el hombre en su fase de preparación, es tierra fértil, dónde cualquier acción mal intencionada o interés mezquino puede ser fácilmente sembrado en su inconsciente, en poco tiempo echar raíces y propagarse sin control alguno; y al igual que la maleza, de muy difícil erradicación.
En edades tempranas los seres humanos se encuentran propensos a ser manipulados, pues sus mentes y corazones no han saboreado aún los embates de la vida, los problemas cotidianos y los sentimientos mal sanos.
Comparto aquel pensamiento sobre el Sistema Educativo que dice: “menos memorizar y más comprender; menos dogmas y miedos y más pensamiento crítico; menos creer y obedecer y más dudar y contrastar” este sentir progresista encierra sin duda alguna la palabra ¡libertad!
Uno de los grandes males que ha atravesado la educación en Latinoamérica ha sido precisamente el enquistamiento de intereses políticos, siendo necesario un proceso continuo y oportuno, la despolitización de la educación, para que los estudiantes actúen libres, y no sigan siendo manipulados negativamente, se debe confiar su inocencia temprana, su impetuoso carácter para cosas grandes y positivas; y, no para luchas ajenas sin norte alguno.
Hay muchas personas que señalan que los lideres nacen y otros que se hacen, considero que los liderazgos se encuentran en la naturaleza humana y es una habilidad que se encuentra dormida; se despierta y realza en mayor o en menor intensidad, cuando buscamos un horizonte, haciéndose fuertes y admirables cuando se generan para defender principios y valores en pos de la justicia, la libertad y la igualdad.
Concluyo con un pensamiento atribuido a José Mujica, para su análisis “vamos a invertir primero en educación, segundo en educación, tercero en educación. Un pueblo educado tiene las mejores opciones en la vida y es muy difícil que lo engañen los corruptos y mentirosos.”(O)

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

cuatro − 3 =