Este libro de relatos, escrito por Hugo Ramiro Salazar Albán, se publicó bajo el sello editorial de la Casa de la Cultura Ecuatoriana “Benjamín Carrión” Núcleo de Cotopaxi en enero del 2005, en 107 páginas se desarrollan 19 temas del convivir cotidiano de los ecuatorianos.

Es el propio Hugo Salazar, quien en la presentación de su obra señala:

He reunido una serie de relatos de la vida común de nuestra gente, sin aspiraciones de literato ni experto en el arte de relatar, sino con el sano propósito de mostrar a nuestra gente, lo que es nuestro pueblo, lo que siente y piensa, sus vivencias sencillas, puras e ingenuas y las respuestas que da a los estímulos del medio ambiente en que vive, de la sociedad en la que se desarrolla, así mismo sin tapujos ni poses especiales.

Salazar rompe con convencionalismos, no únicamente desde su particular estilo de contar historias, sino incluso cuando pide la opinión sobre la misma a Alfonso Bautista Corrales, de profesión chofer,  quien en su comentario dice:

Mi querido doctorcito:

Debo indicarle con franqueza que es la primera vez que me leo un libro completo porque desde cuando fui niño no he podido hacerlo, ya porque tenía que trabajar para ayudar a mi mamacita o ya porque no podía comprar libros, porque la situación económica de mi familia era muy mala; ahora ya tengo seguridad económica y de vez en cuando puedo leer revistas, periódicos y hojas sueltas que caen en mis manos.

Pero un libro, así como se dice un libro, aún cuando sea chiquito no me he leído jamás, pero cuando usted me dijo que lo lea y que le mi opinión me entró el amor propio y me puse a hacer lo que se me dijo.

Ahora, que mi parecer sobre sus relatos no van a estar a la altura de los que leen y escriben todos los días, también es cierto, pero creo que lo que piensa un humilde chofer profesional no es una maravilla, pero es cierta, es sentida y más que todo, es verdadera, por eso me atrevo a decirle que desde que inicié la lectura de sus cuentos estuve gozando porque son ciertos, son cosas que pasan en la vida diaria, que tienen como personajes a hombres y mujeres de nuestro pueblo y que lo que ocurre es también cierto, porque no hay exageración ninguna.

Lo dicho por Bautista, releva de cualquier comentario e invita a leer “La María Jaya no Vuelve”, de autoría del latacungueño Hugo R. Salazar Albán, que nació un 24 de abril de 1953, hijo de Euclides Salazar Pazmiño y María Ernestina Albán Borja.

Abogado, doctor en jurisprudencia y periodista profesional; presidió el Colegio de Periodistas y Colegio de Abogados de Cotopaxi, además de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Núcleo de Cotopaxi; fue coronel de la Policía Nacional, ministro Conjuez de la Corte Superior de Cotopaxi y síndico de los municipios de Latacunga y Pujilí, así como de varias entidades obreras y sociales de Cotopaxi. Su legado intelectual se encuentra en innumerables artículos de comentario social y político en distintos medios de comunicación escrita, autor incansable de ensayos y relatos, destacando sus obras “La psicología de lo anormal” y “La María Jaya no vuelve”. Hugo participó en muchas lides políticas, fue militante del Partido Socialista Ecuatoriano llegando a ocupar una concejalía en el cabildo  de Latacunga.

El Dr. Hugo Salazar Albán dejó un legado extraordinario de principios, honor, dignidad, decencia, firmeza, convicción y solidez ideológica; su siembra cultural, social y política es fecunda. Era abril del 2017, en su ciudad natal a la que tanto quiso y sirvió, cuando se fue de la vida terrenal este quijote que luchó contra las desigualdades sociales, buscó la justicia, amó la libertad y soñó con un mundo mejor. (O)