La Plaza Monumental de Toros Quito, abrió sus puertas el 5 de marzo de 1960 para recibir a grandes exponentes de la tauromaquia mundial: Luis Miguel Dominguín (España), Manolo Segura (España) y Pepe Cáceres (Colombia), con toros de Santa Mónica de don Luis de Ascázubi. En diciembre del mismo año, se organizaron tres corridas de toros que concitaron el interés del mundo taurino hacia la capital ecuatoriana. A partir de entonces, la FERIA DE QUITO se convirtió en el núcleo de alegres festividades en honor a su ciudad, posicionándola en el mundo del turismo como un destino privilegiado entre mediados de noviembre y el seis de diciembre de cada año. No cabe duda que se encendió la fiesta quiteña, incorporando a todos los sectores ciudadanos que expresan hasta ahora su amor por Quito de diversas maneras, que incluyen arte, gastronomía, deporte, música, baile, juegos típicos y muchas expresiones culturales que son atractivo para ecuatorianos y afuereños que la visitan.
Penosamente se politizó la decisión popular sobre la fiesta brava y Quito dejó de ofrecer la Feria Jesús del Gran Poder desde hace 6 años. Esta triste realidad, gracias al voto favorable de los habitantes del cantón Latacunga, abrió las puertas para que la coqueta plaza de San Vicente Mártir de Latacunga tome la posta y no se pierda el empuje que se ganó en 52 años de fiesta brava en Quito.
La predisposición del ganadero y empresario José Luis Cobo, animado por el aficionado práctico latacungueño y hermano, Eduardo Cobo, cristalizó la ocupación de esta plaza para brindar espectáculos de nivel mundial. Es así como, con encomiable esfuerzo del empresario, maestros del arte, y toros de casta, bien cuidados, se ha posicionado una pequeña feria taurina de gran altura, que desde las faldas del coloso Cotopaxi suena por lo alto, para orgullo de quienes amamos esta tierra.
La presencia de la fiesta brava en nuestra patrimonial ciudad, debería emular el fenómeno que consolidó la capital alrededor de su feria taurina y estimular a gobernantes y gobernados para que aprovechemos TODO el entorno que rodea a la ciudad y ofrezcamos una variedad de actividades que solo tienen el límite de la imaginación. El cantón y la provincia tienen mucho para ofrecer. La presencia de un gran número de personas en plan de sana diversión, nos abre oportunidades de presentar lo que nuestra cultura ofrece. ¿Cuántos años deben pasar para abrir los ojos ante este magnífico espacio para enviar mensajes de invitación al mundo, que seguirá con interés el espectáculo? Podemos hacernos conocer como destino turístico que vale la pena visitar. Debemos infundir confianza en lo que tenemos para ofrecer.
Con este motivo, Latacunga estará de fiesta y sus habitantes deberíamos prepararnos para dar la bienvenida a los visitantes, con el mejor trato, demostrando la amabilidad que es parte de nuestra cultura. Hagámosles sentir a gusto en esta ciudad, motivándolos para que vuelvan. Actuemos con orgullo de ser latacungueños, mirándoles con una sonrisa, ayudándoles a ubicarse, compartiéndoles sitios recomendables a visitar y manifestando el agrado que debemos sentir de tenerlos por acá.
Es penoso que los responsables de organizar espacios y eventos temáticos, apropiados para la ocasión, seguramente ocupados en sus planes político- electoreros, no hayan dado la importancia al evento taurino internacional más importante del año, que será observado por potenciales turistas en Europa, Colombia, Perú, México y otros. No podemos desperdiciar estas oportunidades, por falta de iniciativa.
Enhorabuena a los empresarios que hacen lo suyo y bien. Y toda suerte para los matadores y sus cuadrillas en su presentación.
Ahora, disfrutemos de la mejor fiesta brava del año en nuestra Monumental de Latacunga y ¡QUE VIVA LATACUNGA!(O)

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