Una noche de expectativa del mes de enero del 2018, el presidente de los ecuatorianos, licenciado Lenín Moreno Garcés, ante tres periodistas de los medios televisivos a nivel nacional, dos de ellas rostros de los canales de la televisión privada y con una interesante trayectoria, casi juró ante la comunidad, así captamos algunos ciudadanos sus expresiones ante el país, sobre lo que he llamado las “joyas de la corona”, subrayando que no tomará bajo ningún concepto esas ubicaciones para su círculos íntimos, de familia, amigos, ni de militantes y peor a ese desagradable pero existente, el de los cepillos y esbirros, los últimos son producto de mi interpretación.
Serán puestos en las termas las mejores mujeres y los mejores hombres en aquellas siete listas que viajarán desde el palacio de Carondelet hasta el palacio Legislativo o de la Asamblea como hoy constitucionalmente se conoce a esa casona que alberga a los otro hora llamados “padres de la patria”, listados que entre tanto manejo e intereses, quizás no se extravíen en esos vericuetos de la burocracia “dorada” de los altos niveles del gobierno nacional.
Veinte y un nombres de los cuales siete serán los ungidos, siete serán los que manejen las “joyas de la corona”, siete ciudadanos que transitoriamente conformarán el Consejo de Participación Ciudadana y que tendrán la fuerza legal y sobre todo la moral por el respaldo de la mayoría de los ecuatorianos, para realzar un profundo análisis de cada una de las autoridades en vigencia y que pueden ellos designar porque ameritaría un cambio, de manera temporal para que sea el nuevo consejo el que nomine con las normas establecidas, de manera definitiva a las autoridades que nos regirán en el futuro inmediato y que manejarán por un amplio período instancias especialísimas del poder, esas “joyas de la corona” hoy apetecidas por muchos ciudadanos que hasta van palanqueándose un puestito en el ente transitorio.
Debemos tener confianza en la palabra presidencial y eso demostraron los ecuatorianos cuando mayoritariamente le dieron un sí rotundo a este matrimonio indisoluble que debe darse entre el pueblo y las autoridades, todo por el bien del país y de la comunidad.
El Consejo de Participación Ciudadana, del que muchos de los actuales “enamorados” por llegar a ese estamento, dijeron que debía desaparecer, que no servía para nada, hoy, como por arte de magia, han cambiado de parecer y quieren ser ungidos por la mano presidencial, deberá durar exclusivamente por el periodo necesario para que empate de manera exacta con las próximas elecciones y no designe a autoridades más allá de las fechas establecidas y autorizadas por el pueblo en esta consulta popular del cuatro de febrero pasado. Si sucede lo contrario, será un fraude a la voluntad popular y punto.
Creemos en la palabra presidencial y creemos que el segmento que manejará a las instituciones más importantes en todos los ámbitos del poder público, me refiero al Consejo de Participación Ciudadana definitivo, deberá hacer una profunda evaluación no sólo a los nombres de los futuros candidatos y sus hojas de vida en lo público y en lo privado, reitero con las normas establecidas, tendrá que hacer un amplio examen del accionar institucional para de una vez por todas ubicar los correctivos necesarios y sirvan a los intereses del Estado de manera efectiva, práctica y no a protervos intereses como han actuado en la Contraloría, en la Fiscalía, en la Procuraduría y en todo las instancias en la que metieron a mano no para lograr el beneficio general o al menos mayoritario del pueblo, sino de esos amigazos que dentro de poco aparecerán como los nuevos ricos a disfrutar los millones logrados en los años anteriores que han sido de ganancias para unos pocos y de pérdidas para la gran mayoría del pueblo ecuatoriano y lo más grave, aparecerán como santos y santas como que no han roto ni siquiera una taza de la amplia vajilla del Estado y han entregado todas las “limosnas” que recogieron de los feligreses a quien realmente les correspondía, a quien celebró esa larga y cansina pieza de la democracia ecuatoriana.
Por hoy nuevamente se me terminó la tinta de mi tintero.(O)

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