Templo de Santo Domingo, espacio emblemático para los latacungueños, donde la cruz y la espada están presentes mas de 4 siglos. Foto: internet

El año que está por concluir no será olvidado fácilmente, pues sin duda el covid-19 cambió la regularidad de la vida a todo ciudadano del mundo.

Este 2020 fue especial, hasta en aspectos históricos, pues para muchas ciudades del país se conjugaban una serie de acontecimientos, especialmente por la recordación de los 200 años de -en nuestro caso- el Primer Grito de Emancipación Local, algo que ante la historia es algo innegable e irrefutable.

Lo cierto es que las celebraciones fueron, sin duda, atípicas por decir lo menos, los Cabildos hicieron lo que tuvieron  a su alcance, para dejar testimonio del respeto a los héroes y heroínas, que fueron protagonistas de hechos por muchos conocidos, de manera general sin detalles y acciones que se ejecutaron para lograr tal fin libertario.

Los nombres han sido muy regularizados, sin embargo, salieron a la luz pública otros de mujeres y hombres, que hasta silenciosamente apoyaron a la causa, desde años atrás, con la presencia de heroínas que trabajaban la causa desde sus hogares en la ruralidad de Latacunga, como es el caso de las hermanas Vela Bustamante, hasta el caso de Baltazara Terán desde el mismísimo centro de la ciudad, donde hoy es la Gobernación, con hechos por todos conocidos. Qué decir de la acción de los hermanos Pérez de Anda y el grupo de indígenas “shairucos” que fueron vitales en la toma y decisión de la toma del Cuartel realista.

Lo cierto es que la ocasión histórica dio motivo para que públicamente, en expresiones en varios Medios, conferencias, conversatorios, entrevistas, programas especiales y demás, se escucharan muchas versiones acerca de los hechos históricos, protagonistas, fechas, y un sinnúmeros de expresiones, que -en muchos casos-fueron producto del alto porcentaje de diletantes que por aquí existen.

El tiempo y la ciudadanía juzgarán debidamente lo dicho, pues hubo de todo, algunas pequeñas, pero importantes publicaciones acerca de temas históricos, desde autores conocidos y respetados, hasta escribidores que se auto titulan historiadores, pero eso queda en la conciencia y ética de cada uno.

Hasta se conformó un Centro respetable de “historiadores” que son una línea de la Academia Nacional de Historia, muchos de ellos, sin experiencia, rigurosidad ni publicaciones sobre temas relacionados, pero en fin, no me corresponde juzgar.

El Bicentenario dio paso a una serie de evidentes acciones, que bien podrían pretender hacer conocer los hechos de dos siglos atrás. Pero de las buenas intenciones no se pasó en muchos de los casos.

Debo dejar muy en claro, que no pretendo decir que el libro de mi autoría (que se presentó el pasado 24 de Noviembre) es la única publicación sobre el tema, NO, de ninguna manera latacungueños, tampoco decir que esa es la única publicación valedera en este tema del Bicentenario, reitero, NO, pues además mi obra está también para el escrutinio público, como producto de una labor investigativa humana y totalmente perfectible. Las cosas claras.

Debo agradecer al GAD Municipal de Latacunga, especialmente al Sr. Alcalde, por la confianza desplegada, para que quien estas letras suscribe, pueda colaborar en algunos temas del Bicentenario, especialmente en cuanto a una nómina de heroínas y héroes, que se hizo pública el 11 de Noviembre pasado, listado que por primera ocasión de presenta a la ciudadanía. Listado igualmente, que está al escrutinio y opinión pública, pues a pesar de que constan claramente sus identificaciones en orden alfabético, ya se escucharon voces de “iluminados” que han expresado que faltan algunos nombres, sin haber leído con detalle aquel listado.

Pero el respeto a los héroes está allí, algo que antes nadie lo hizo, y que para la memoria histórica de nuestra Latacunga es una de las evidencias más respetables e importantes de nuestras épocas Independentista y Republicana.

Esperaremos que quienes dicen que la verdadera Independencia de Latacunga se dio en 1822, presenten documentos al respecto. Sin olvidar que todo es un proceso y lo ocurrido en 1822 es parte de eso justamente, pero lo único evidente e irrefutable es que el Once de Noviembre de 1820 es el PRIMER GRITO DE EMANCIPACIÓN LOCAL, los hechos ocurridos posteriormente son parte de ese proceso descrito, lo mismo ocurrió en Riobamba y otras poblaciones.

La pandemia nos logró capturar, sí, pero salimos de ella, la vencimos, así como vencimos los buenos ante la historia y por la historia local. Lo bueno, lo malo y lo feo de la pandemia histórica está para el juzgamiento cultural, intelectual y latacungueño.

Siempre veremos a Latacunga como la ciudad humana y urbana de primera calidad, que se presenta ante la historia como el espacio de grandes acontecimientos, de grandes valores humanos y de grandiosos episodios, que hoy -a poco del primer cuarto del siglo XXI- se sigue levantando como grande que es. iViva Latacunga!