El pasado sábado se cumplió la agenda cultural en la parroquia Mulalillo, sus autoridades se han enfocado a recuperar las tradiciones y costumbres, es así que se desarrolló el segundo festival del tambor y el pingullo, teniendo gran acogida de los habitantes y sobre todo el interés de los participantes como es de Cusubamba, Zona del Canal y de la parroquia, entre ellos participaron 10 tamboreros, informó Lorena Guamaní, vocal del GAD Parroquial de San Pedro de Mulalillo.

La autoridad indicó que más allá de rescatar la identidad y la cultura, fue un concurso donde se valoró el esfuerzo que los participantes, “se entregó un certificado y un reconocimiento económico, entre los miembros del jurado estuvieron los representantes de la Casa de la Cultura Núcleo Salcedo, así como a un representante de la ciudad de Quito que conoce del tema cultural”.

El bombo es el instrumento musical andino de percusión que aún anima las fiestas populares y ancestrales en las parroquias, su sonido agudo y fuerte se complementa con el pingullo, que es entonado por la misma persona, al ritmo de su música bailan los danzantes, los alcaldes en los rituales como el Inti Raymi, Corpus Christi y otras celebraciones que se festejan durante el año.

Guamaní señaló que es importante la recuperación de estas tradiciones, “en la parroquia se ha evidenciado que se está perdiendo el tema cultural como es la vestimenta, la utilización de instrumentos ancestrales, hemos realizado un estudio sobre el rescate y recuperación de esa cultura por administraciones anteriores, lo que hemos realizado la actual administración, es difundir y seguir con el trabajo, por ello que se ha desarrollado por segundo año consecutivo el festival; el bombo es el que marca el ritmo y anima a los bailarines ancestrales, al tiempo que el sonido sutil del pingullo complementa y armoniza la melodía”.  

El bombo es fabricado en un cuerpo cilíndrico y grueso de madera de eucalipto, las membranas de cuero de borrego son ajustadas con ‘cabestro’ entrecruzadas para que el sonido sea fuerte; mientras que el pingullo es de una especie de bambú o carrizo, el cual tiene una extensión aproximada de 30 a 35 cm de largo y un diámetro de 1 a 1,5 cm, su boquilla es parecida a la del clarinete, con un diámetro en la mitad, está rellena y la otra es hueca, tiene tres perforaciones y ocasionalmente dos, por lo que el artista interpreta usando los dedos medios e índice y se lo sostiene con la base del pulgar.