Asamblea

Se cumplieron los primeros 100 días de actividades del nuevo período de la Asamblea Nacional, institución en la que deben debatirse las leyes y además  fiscalizar; sin embargo, estos primeros 100 días no dejan una buena imagen en el poder legislativo.

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Lamentablemente los escándalos continúan, los ‘amarres’ bajo la mesa continúan, las mayorías móviles son una realidad, lo que deja mal parada a esta Asamblea, que no puede sacudirse de la imagen anterior, que recibió el rechazo mayoritario.

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En estos primeros 100 día esta Asamblea tuvo un duro golpe cuando una de las asambleístas -en una concentración de sus simpatizantes- no tuvo empacho en señalar que ‘’si ‘roben’, roben bien”, así se refería cuando señalaba que iba a cumplir su misión de fiscalizadora.

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Entonces, antes de que los descubran roben bien; estas manifestaciones públicas trajeron mucha cola, se hicieron muchos comentarios y se exigió su salida, su renuncia, que sea  enjuiciada y demás; al final fue sancionada tibiamente por el CAL con ocho días de suspensión sin remuneración.

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Esta resolución deja claro que los amarres siguen, que los acuerdos están rondando todos los días, un organismo de la Asamblea integrado por miembros de varios movimientos y partidos apenas lo sanciona con ocho días; lo que significa que hubo algunos acuerdos.

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Debe importarles -a los asambleístas- no solo  la imagen, sino su capacidad de crear leyes como aporte al país, debe interesarles el contenido de esas leyes y de todos los acuerdos que aprueban, así como los famosos ‘exhortos’.

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No pueden descuidar los asambleístas el trabajo de las comisiones permanentes y las comisiones especializadas, deben buscar resoluciones que sean de beneficio para las grandes mayorías, no para grupos que aspiran defender a quienes son ejemplo de corrupción.

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Una tibia amonestación no es muestra de una posible decisión para recuperar la confianza que ese organismo del Estado ha perdido desde hace rato; antes que ser algo positivo, esa tibia sanción les hace un mal a los asambleístas y pagan justos por pecadores.

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Una denuncia  en contra de una asambleísta acusada de haber recibido diezmos, o como se llame, para asegurar un importante cargo en la misma asamblea o en otras instituciones del Estado, debe ser sancionada, la  autora de esa ilegalidad debe ser expulsada de la asamblea y nada más.

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Se habla de que uno de los asambleístas -en la Corte de Justicia de su provincia- tiene una sentencia ejecutoriada y sigue asistiendo a la asamblea, nadie hace nada, o todos se hacen de la vista gorda; ha sido sentenciado y debe dar un paso al costado o de esa forma quieren mejorar la imagen.

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Se habla de que existe más de una docena de asambleístas que tienen informes en su contra de la Contraloría General del Estado y todos se quedan calladitos, deben ser sancionados y no deben ser los respetables ‘representantes del pueblo ecuatoriano’.

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El asunto de los carnés de discapacidad sigue rondado en la Asamblea Nacional y se menciona que en este nuevo período hay varios asambleístas que los han recibido de forma dolosa;  entonces qué esperan para separarlos; de lo contrario, la famosa ‘imagen’ seguirá cayendo al suelo.