Entre tanto comentario, entre tanta manifestación, entre tanto reclamo, cambiemos de tema para hablar de otro problema del país y que tiene que ver con una gran mayoría de ecuatorianos que son hinchas de un deporte de masas.

El deporte más desarrollado en el Ecuador es esa disciplina de masas en  la que están involucrados pelucones, el pueblo, caretucos,  los pobres, los que menos tienen, lo que  caminan  en los mejores barrios, los que tienen vehículos de último modelo, son hinchas los de la esquina, los de la construcción, los obreros y campesinos; la mayoría de ecuatorianos.

Es el fútbol ese deporte tan nuestro, ese deporte que cada semana nos hace sufrir y nos alegra el día,  ese deporte por  el que gritamos palabras altisonantes, por el que nos acordamos de la madre del árbitro y de la madre de los jugadores.

Nuestra selección en las eliminatorias para el mundial de Rusia 2018, inició el proceso con todo suceso, con gran éxito, nada más ni nada menos que le ganamos al equipo de Argentina, a los más grandes del mundo, les dimos 2-0 y los ecuatorianos no cabíamos del gusto y la alegría.

Y así seguimos, siempre por el camino de la victoria, del éxito, del triunfo; fue un asunto que llamaba la atención de los entendidos, de algunos comentaristas y especialmente ofrecía momentos de satisfacción y orgullo al pueblo ecuatoriano.

Después de jugar seis partidos y ganarlos todos, en casa y fuera de casa, de haber demostrado en la cancha que esta selección estaba para cosas mayores, algo sucedió en algún instante y comenzamos a quedarnos, comenzamos a fallar y comenzamos a perder, a caer derrotados.

Son los mismos jugadores, el mismo cuerpo técnico, los mismos directivos, los mismos ayudantes, los mismos implementos, las mismas canchas, y la selección comenzó un proceso negativo, nada salía bien, cotejos que parecían ganados al final los perdimos.

Alguna que otra explicación, pero el aficionado no entendía lo que estaba pasando, luego apenas dos empates y seis -sí- seis cotejos perdidos dentro y fuera de casa, una barbaridad; alguien lo dijo imitando a nuestro pueblo carrera de caballos y parada de burros. Tanta era la desesperación.

Así las cosas y los dardos comenzaron a dirigirse a dirigentes, jugadores y cuerpo técnico, no daban pie con bola, no atinaban frente al arquero rival, no podían definir, el medio campo comenzó a dejar grandes espacios; las fallas defensivas era reiteradas. Dardos.

Y vino lo peor de lo peor, la derrota en nuestra cancha en el Atahualpa frente a la selección hermana de Colombia; un cotejo en el que la selección del Ecuador no jugó a nada y Colombia nos superó ampliamente en todas las líneas.

Y vinieron voces de grandes críticas, voces que  explicaban los problemas y en algunos casos se daban soluciones. Es el técnico el que ha cometido una serie de errores en las convocatorias y en la posición de los jugadores en el terreno de juego.

Entonces apuntaron contra el técnico Gustavo Quinteros, se creó una  verdadera novela y en el capítulo final se señaló por parte de la dirigencia de la FEF que Quinteros sigue en la selección y que no es hora de realizar cambios, lo que hay que hacer son rectificaciones. Sigue Quinteros y ojalá nuestra selección vuelva por los caminos del triunfo y la victoria y así llegar a Rusia 2018.

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