La comparsa durante el desfile. FOTO J.P. LA GACETA

Con trajes militares de la colonia, Javier Pazmiño recreó el paso que realizó hace casi 200 años el Mariscal Antonio José de Sucre por Latacunga; días antes de su participación en la Batalla de Pichincha.

En abril de 1822 el Mariscal venezolano Antonio José de Sucre estuvo en Latacunga, permaneció hospedado en una casa de la calle 2 de Mayo; se sabe que en esta fecha el militar hizo su paso por la ciudad e inició su viaje a Machachi para después llegar a las faldas del Pichincha a participar de la memorable batalla el 24 de Mayo.

Conocedores de la historia la familia Quishpe que siempre vivió en la calle 2 de Mayo, tuvieron la idea de recordar con banderines hace 12 años el evento memorable, con el pasar del tiempo este pequeño detalle conmemorativo se convirtió en un gran desfile que este año reunió a más de 14 instituciones participantes, entre ellas las unidades educativas Victoria Vásconez Cuvi, Vicente León, Ramón Barba Naranjo.

También participaron la Universidad de las Fuerzas Armadas (ESPE) de Latacunga, la Universidad Técnica de Cotopaxi (UTC), la Brigada Patria y la FAE.

El desfile comenzó en la calle 2 de Mayo a las 10:00, avanzó hasta los Molinos Poultier, de ahí a la Avenida Rumiñahui, para llegar a la Sánchez de Orellana pasar por la calle Félix Valencia y terminar en El Salto.

Durante el recorrido centenares de mashcas (latacungueños) se apostaron a disfrutar del espectáculo en el que destacó la presencia de Javier Pazmiño Díaz, que este año representó al Mariscal; en un caballo marrón hizo su paso mientras recibía el saludo de la gente.

Al observar su paso gallardo Francisco Quishpe  de 77 años, recordó como hace más de 60 años, la calle 2 de Mayo era solo chaquiñanes, con nostalgia hizo referencia a la evolución que se dio en los espacios donde creció.

Quishpe forma parte de las personas que tuvieron la iniciativa de conmemorar el Dos de Mayo, su anhelo es que los jóvenes continúen con el legado, para que la región y el país entero conozca la riqueza histórica de la que es poseedora la capital cotopaxense.

“Así será, guardaremos el legado para que las futuras generaciones conozcan nuestra historia”, aseguró Eduardo Caicedo morador de la calle 2 de Mayo. (I)