La sequía es una crisis mundial oculta que corre el riesgo de convertirse en la próxima pandemia, si los países no toman medidas urgentes sobre la gestión del agua y la tierra para afrontar la emergencia climática, según el Informe de evaluación global sobre la reducción del riesgo de desastres.  Al menos 1500 millones de personas se han visto directamente afectadas por la sequía de este siglo, y el costo económico durante ese tiempo se ha estimado en 124 000 millones de dólares. 

La sequía está a punto de convertirse en la próxima pandemia y no hay vacuna para curarla, la mayor parte del mundo vivirá con estrés hídrico en los próximos años, porque la sequía es un factor importante en la degradación de la tierra y la disminución de los rendimientos de los principales cultivos; mucha gente tenía la imagen de que la sequía afectaba a las regiones desérticas de África, pero no es así. La sequía ahora es generalizada y, para fines de siglo, todos los países la experimentarán de alguna forma. La gente ha estado viviendo con la sequía durante 5000 años, pero lo que estamos viendo ahora es muy diferente; las actividades humanas están exacerbando la sequía y aumentando el impacto, amenazando con descarrilar el progreso para sacar a las personas de la pobreza.

Estados Unidos, Australia y el sur de Europa han experimentado sequías en los últimos años, que han costado miles de millones de dólares, y de continuar el ritmo de destrucción de los recursos ambientales tendremos severas consecuencias. El crecimiento de la población también está exponiendo a más personas en muchas regiones a los impactos de la sequía. Pero este fenómeno va más allá de la agricultura, en Europa – donde la sequía ya es recurrente en los últimos años- ha afectado el transporte, el turismo, la industria y la generación de energía. Necesitamos tener una visión modernizada de la sequía para administrar recursos como ríos y grandes cuencas hidrográficas.

Los cambios en los patrones de lluvia como resultado del colapso climático son un factor clave de la sequía, pero los estudios identifican el uso irracional de los recursos hídricos y la degradación de la tierra bajo agricultura intensiva y prácticas agrícolas deficientes. Por otro lado, la deforestación, el uso sin control de fertilizantes y pesticidas, el pastoreo excesivo y la extracción desmedida del agua para la agricultura, son problemas muy graves.

Nuestro país debe tomar medidas para ayudar a prevenir la sequía reglamentando y utilizando técnicas de cómo se extrae, almacena y utiliza el agua, sin embargo de disponer generosos recursos hídricos ya sufre del impacto de períodos secos en varias regiones de su territorio, debido a la destrucción de los ecosistemas, la falta de planificación y administración del agua.  (O)