La democracia participativa inaugurada con la Constitución de Montecristi, que no la defiendo pero la respeto como norma suprema del Estado ecuatoriano, reconoce que el poder lo ostenta el pueblo y lo ejerce por medio de autoridades elegidas en los cuatro niveles de gobierno. Concordantemente, el COOTAD y la Ley de Participación Ciudadana establecen varios mecanismos para ejercer la participación ciudadana. Uno de ellos es el USO DE LA SILLA VACÍA en el Cabildo Municipal, por un representante de la ciudadanía, con voz y voto, para intervenir en la discusión de asuntos puntuales.
La Comisión de Obras Públicas, Uso de Suelo y Desarrollo Territorial del GAD Municipal de Latacunga tuvo a cargo la reforma a la ordenanza de uso de suelo. Se contrató una consultoría para elaborarla que fuera muy cuestionada por los propios concejales. A instancias ciudadanas se contrató en julio 2018 una simulación de “lahares” primarios del flanco sur del Cotopaxi para determinar con precisión las amenazas sobre el valle de Latacunga. Con este estudio, se remitió el proyecto al Alcalde para que sea conocido por el Concejo en pleno.
Después de tres años de suspensión de los permisos de construcción en las zonas amenazadas, que han causado zozobra e inseguridad a miles de habitantes, bajo una entendible fuerte presión por encontrar respuestas inmediatas y al calor del ambiente electoral que agita pasiones y motiva promesas de servicio a la ciudadanía, llegó el día de tomar decisiones. El cabildo está compuesto por políticos elegidos legítimamente, mientras que las amenazas destructivas de orden natural en cuestión, merecen soluciones técnicas que sean viables y brinden seguridad a las personas expuestas, antes de la ocurrencia de un posible evento que podría ser devastador.
El gremio industrial de la provincia ha seguido de cerca las incidencias del volcán desde abril 2015 en que el Instituto Geofísico alertó sobre la creciente actividad interna. Contrató estudios para entender la complejidad de los riesgos involucrados y apoyó decididamente las Mesas de trabajo del Comité de Gestión de Riesgos que lentamente se apagaron, por desidia de las autoridades responsables. La agenda de reducción de riesgos no se construyó técnicamente y los riesgos a los servicios públicos se mantienen.
Por estas razones, considerando que es una obligación moral acompañar a las autoridades a sortear el enorme compromiso de resolver el estancamiento de vastas zonas afectadas por la incertidumbre, la Cámara de Industriales solicitó el uso de la silla vacía en la sesión del Concejo Municipal del 16 de enero para intervenir en la SEGUNDA Y DEFINITIVA discusión de la Reforma a la Ordenanza de Uso de Suelo. Concedido este derecho consagrado en la Ley, ocupó la silla vacía el representante gremial, con voz y voto, exponiendo los criterios técnicos y legales que deben respetarse en la búsqueda de las mejores soluciones posibles que defiendan los derechos del conglomerado humano que habita el cantón, especialmente su seguridad y bienestar.
Escasas han sido las oportunidades en que se ha hecho uso de la silla vía en este Cantón, pero la participación ciudadana se ejerció a plenitud en este acto legislativo de alta significación. El mayor beneficio que puede otorgar la presencia del representante de la ciudadanía en la silla vacía sería el hecho de que no lo ocupe un político que, quieran o no, preferirá optar por lo que el cálculo le favorezca. Comparemos la actuación de cada uno de los actores en la aprobación final de la Ordenanza. A los hechos me remito. Con este episodio de participación ciudadana, podemos acotar gratamente que ¡la silla ya no está vacía y no volverá a estarlo!(O)