En las últimas semanas ha existido mayor movilización de colectivos pertenecientes a diversos sectores especialmente de la ciudad, quienes se han pronunciado sobre proyectos de ordenanzas y ubicación de zonas especiales, para actividades muy particulares, lugares conocidos como zonas de tolerancia.
No sólo es un imperativo constitucional o legal que todo este accionar sea consultado a quienes se podrían beneficiar o perjudicar, por estas obras que podría ser positivas para nuestros habitantes, pero que de manera particular puede afectar a determinados sectores.
Si bien el interés superior se encuentra por encima de las minorías, no significa que debe imponerse un criterio con acciones sesgadas y adoptadas por la fuerza. Cuando estos temas son tratados de forma gubernamental, uno de los principios que rige esta socialización se verifica en que se asienta sobre el criterio de transparencia, lo que significa que debemos conocer lo bueno, lo malo, lo feo o lo productivo de ser el caso; pero en general debe ser informado y contextualizado cualquier aspecto que produzca dicha obra.
No es cuestión de reunirse con los que apoyan una decisión, sino que debe ser compartida a todos sin distinción alguna, para que quede claro lo que se va construir o decidir, para que un futuro no aparezcan inconsistencias o sorpresas en la ejecución de la infraestructura o cumplimiento de una ordenanza.
A veces podrá ser del gusto de la autoridad y en otros podrán recibir quejas y hasta agravios, pero preferible a no conocer nada y hacerse de lado de la participación de un pueblo, que no solo debe ser obligado a comparecer a las urnas, sino que debe necesariamente ejercer democracia directa en estas ejecutorías.
En nuestro cantón, desde la construcción de la obra denominada ‘El molinero’, la discusión al interior del Concejo de la ordenanza de uso de suelo en sectores de riesgo volcánico, y la ubicación de zonas de tolerancia, tenían que ser difundidas, socializadas y discutidas desde una óptica de participación ciudadana, y por todos los medios para que se resuelva con conocimiento de causa.
El hecho de que aparezcan firmas en una reunión de vecinos, sin que conozcan el contenido de la discusión, o la exhibición de plantillas con firmas de habitantes de un lugar, no significa consulta previa, puesto que estas esferas escapan a lo formal de presentar firmas y fotografías, sino que debe existir una verdadera explicación, situación que podría cambiar la ideas iniciales, para poder arribar a un consenso.
Preocupa realmente, el tratamiento del uso de suelo de la inminencia eruptiva, que es una deuda del GAD Municipal, pero después del primer debate se originan dudas y situaciones muy específicas.
Conocemos la gran magnitud de este código de ordenamiento territorial, pero al parecer lo más importante no se reduce a la clasificación de zonas, que afectan el futuro de las construcciones así como el patrimonio de nuestros habitantes, sino que se remiten a una serie de mapas, que es donde debe verificarse este tipo de segmentaciones.
Estos gráficos podrían considerarse como simples anexos, pero las regulaciones se remitirán a dichos levantamientos, de los que debemos conocer -por ejemplo- si fue parte de la consultoría que se realizó, o es un aporte académico universitario cuya finalidad fue diferente a la que se utiliza en la actualidad.
Igualmente la explicación de la delimitación para la construcción, ya que al parecer la proyección del flujo de lahares debe considerarse para tal efecto, sin embargo no hay explicaciones científicas o técnicas, para conocer por qué este fenómeno natural se desvía en determinados lugares evitando de esta manera depreciar el costo de las viviendas asentadas en estas localidades.
El deber del GAD Municipal y antes de la discusión en segundo debate debe ser de manera obligatoria que se exhiban los MAPAS que se incorporan en el proyecto de ordenanza, a través de todos los canales de difusión, sean radiales, televisivos o impresos, o destinadas a barrios y concentraciones humanas. Dentro de toda esa iniciativa lo medular serán aquellos gráficos que decidirán el futuro de las inversiones en nuestra ciudad de Latacunga.
No se puede aprobar en segundo debate este proyecto legislativo municipal, si no se dan a conocer estos pormenores. Deberían compartir toda esta información en los suplementos de medios impresos, y realizar la mayor difusión posible.
Esta información no puede ser RESTRINGIDA NI RESERVADA, debe ser PÚBLICA Y ACCESIBLE para todos.
Finalmente, la ubicación de zonas de tolerancia también debe ser compartida y discutida, pero con criterios técnicos que no depriman más aún estos espacios, donde de por medio ya existen cargas ambientales que no han sido debidamente tratadas, o en su defecto que son zonas de seguridad.
Si al pueblo no se le consulta, no se le hace partícipe de estas iniciativas, la reacción será la que nos vemos afectados casi a diario; ya que no deberíamos esperar que las ciudades acudan al edificio municipal, sino que la autoridad debía visitar a sus subordinados previo a adoptar este tipo de actuaciones.(O)

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