Luego de las manifestaciones ha quedado un gran resentimiento en la población, de ver que gente indígena cargada de palos amenazaba a toda la ciudadanía para que sierren los negocios y no trabajen, amenazaban a la gente para que no circulen con sus vehículos destruyéndolos, esto es algo que ha quedado en la retina de la población, la que no se olvida ni perdona por la destrucción que hubo en el sector productivo.
Los líderes indígenas han pedido perdón por estos actos violentos y han manifestado que hubo muchos indígenas que abusaron de las circunstancias para realizar estos actos vandálicos.
Con estos antecedentes la próxima vez que exista una manifestación de esta naturaleza, la ciudadanía también va a salir a contrastar esta violencia, pues así lo pudimos ver en esta ciudad, cuando hubo el paro, un grupo grande de latacungueños cansados de estas amenazas salió a contrarrestar a los apaleadores y fue así que frente a la ESPE se enfrentaron peligrosamente.
Sin duda que se debe llegar a una comunión entre la población de la ciudad y la del campo, no somos enemigos para causarnos daños o terminar en guerra, ese no es el objetivo de estas paralizaciones, el fin tiene que ser el beneficio común que permita el desarrollo y superación de nuestra tierra, no una enemistas y racismo que nos divida infructuosamente.(O)