“Venga caserito… venga bonito… venga mi rey” rezaba uno de los videos promocionales de La vivandera está de vuelta.
El viernes 30 de junio en la noche con  la Banda Municipal,  juegos pirotécnicos, con don Patricio Sánchez a la cabeza, varios concejales, directores y jefes departamentales, la prensa local, otros invitados y mucha gente que a esa hora la plaza de El Salto siempre tiene como visitantes, con pañuelo en mano y unas copitas para el frío, se inauguró la ‘repotenciación’ del monumento a la vivandera.  Pero esto tiene una historia:
En su tercer período  el Dr. Rubén Terán decide reconocer a esa mujer típica que acompaña con su alegría, sus dichos, sus enojos; en fin, con su lucha diaria sin hacer caso al frío, al sol o a las aguas, ella siempre ha estado sirviendo a los latacungueños: un monumento a la vivandera; era decir, en otras palabras, ya no hay héroes de corbata peor de a caballo; ¡entonces reconozcamos a los héroes de la calle carajo! como: la hallullera, el molinero, la vivandera, que han dado un nombre y una identidad a esta tierra, abusada por los de arriba;  si estoy equivocado me corrigen: nos pusieron una cárcel, casi le hacen erupcionar por decreto ejecutivo al Cotopaxi, inauguran un aereopuerto sin planificación y sin vuelos de pasajeros a ningún lado, etc.
Volviendo a las cosas positivas. No sé si Sucre se cansó de verle a su vecina vivandera sin que venda nada; o ella se cansó de Sucre ya que nunca le paró bola, a pesar de sus guiños. Entonces don Patricio se dolió de ella y le consultó si quería irse a El Salto; ella, con gusto dijo “gracias, yo les haré la competencia  a las informales, lléveme señor Alcalde, yo a usted cuando salga de la Alcaldía siempre le daré yapadito”; “pero cumplirás”, le contestó don Patricio, “no harás como le hicieron donde iba el Correa”.
Se lució señor Alcalde con ese cambio junto a la dirección de OO.PP., de Planificación y más que todo a los que hicieron la obra, jóvenes latacungueños, los hermanos Bastidas Moreno; la que pintó y le puso las mejores galas a la vivandera, otra latacungueña,  Alejandrita Michelena Saona, hija del Miche, un por si acaso. Ahora propios y extraños le piden una fotito  y ella ni corta ni perezosa, posa muy hermosa a toda hora.
Una sugerencia, señores de Planificación, coloquen una placa ilustrativa con una pequeña explicación de lo que significa LA VIVANDERA, y un señor policía municipal junto con una persona de limpieza permanente  hasta conseguir el hábito del respeto y aseo diario de esta hermosa obra municipal. Si así llueve que no escampe, vamos ahora con la semipeatonización de las calles centrales de Latacunga, que están quedando muy bien, con más espacio para el de a pie.

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