Casi tres años han tenido que pasar desde la oferta de la cirugía mayor contra la corrupción, para que antes de ayer un perito vincule al líder la banda criminal más grande que el país recuerda, y que esperamos, sea de largo la más grande de la historia republicana del país de cara al futuro, para que al menos de su versión por todo lo que pasó en el Ecuador en su mandato.
Esperamos que el habitual argumento del señor al que me refiero, no sea el de siempre y similar al de una canción aduciendo que si no se acuerda eso no pasó. Los procesos investigativos del poder judicial nacional parecen estar caducos, mientras muchos de los casos mueren el olvido por falta de personal como en ocasiones la misma Fiscal Diana Salazar ha sabido indicar, otras pericias judiciales quedan en el limbo por no encontrar los canales necesarios para poder poner tras las rejas a los corruptos.
Se necesita de manera urgente desbloquear a la justicia, y que el congreso genere los mecanismos para que tanto las autoridades de primer nivel como son los policías, estén respaldados en sus acciones, así como los fiscales puedan y tengan los recursos para realizar sus investigaciones de manera urgente y eficaz, por un sistema que abrevie los procesos y ponga en la cárcel a los criminales de todo nivel.
Los sobreprecios en los contratos públicos de gran envergadura que se dieron en la década pasada son notorios, mientras los pequeños contratos se manejaban con presupuestos apretados y alta morosidad en el pago, siendo esto también corrupción, y que se puede demostrar sin mucha dificultad, es así como los periodistas que se especializan en el tema investigativo sacaron en un sin número de ocasiones casos probos de peculados que no han tenido un final positivo para la nación y su recuperación de los dineros mal habidos por parte de los corruptos.
Sin embargo, nada de esto se ha tomado para el juicio del emblemático caso sobornos, del que se espera vincule en otros delitos a los implicados en este asunto.
El líder indiscutible, ya está vinculado y llamado a juicio, pero sus abogados de la manera más burda, realizan artimañas para poder dilatar los juicios y no enfrentar a la justicia de una manera transparente. Toda persona tiene derecho a la defensa y respeto al debido proceso, pero las patadas de ahogado de la defensa de este ciudadano han alargado este caso costándole al país no solo en los robos sino en las salas de justicia.
Esto ratifica la necesidad de mejorar y pulir los procesos para que sean evacuados de manera más emergente esto que descansa en el sueño de los justos.
Otra de las formas que el país pudiera repartir justicia, a través de un proyecto piloto, es el de los jurados civiles para que de alguna manera los jueces se sientan observados al emitir sus veredictos y sean más cuidadosos y estructurados con sus resoluciones. Este sistema tiene falencias ya que, en repetidas ocasiones, abogados manipuladores llevan los argumentos en su favor con algo de psicología colectiva. Pero esto sí podría ser una verdadera participación ciudadana dentro del sistema judicial.
No se pide refundar el sistema judicial, ya que con muchas y abismales falencias, sigue siendo una de la patas de la mesa de la democracia, lo que enferma y molesta es que no esté en un continuo mejoramiento, autodepuración y modernización para que no se les escape los delincuentes de cuello blanco ni los criminales comunes.
Por último, si debería fundarse la independencia de este poder del estado para que dejemos de ser como en el resto de Sudamérica, un brazo del poder político, para que las fichas dejen de moverse a voluntad de los mandatarios de turno.
La impunidad es uno de los males sociales que carcome a los pueblos, ya que por un lado manda mensajes cambiados a los jóvenes, indicando que el oficio de delinquir es rentable, desmotiva a la fuerza laboral y empresarios honrados que ven sus sueños cortados al quedar los delincuentes sin pena y por último nuestros ancianos que la sociedad no puede retribuirles como se merecen por la falta de recursos consecuente del mal de la corrupción.
La sociedad civil, a través de su derecho constitucional a la participación ciudadana, debería buscar aquí los espacios para una verdadera veeduría y participación y cerrar el consejo de participación ciudadana actual, que al parecer tenía como objetivo el acrecentamiento de la burocracia nacional.
Debemos como ciudadanos empoderarnos del sistema de justicia, se debe como exigir a viva voz transparencia y equidad en todos los niveles de la Función Judicial y así eliminar el vicio de la impunidad y borrar en verdad la desigualdad ante los ojos de la ley.(O)