El Estado ecuatoriano dentro de su estructura orgánica y administrativa creó el Consejo Nacional de Discapacidades (Conadis), a fin de dar atención prioritaria a las discapacidades y de alguna manera humanizar la convivencia sociedad-Estado, histórico compromiso que pretende atender a las deficiencias, discapacidades y minusvalías que padecen los ecuatorianos.
Debemos considerar que la Organización Mundial de la Salud -OMS- demarcó los significados de ‘deficiencia-discapacidad y minusvalía’, con el objetivo esencial de considerar no solo la enfermedad, sino y fundamentalmente sus consecuencias dentro de un contexto de todos los aspectos de la vida individual, familiar y social de cada individuo.
Para la Organización Mundial de la Salud se considera:
Que una DEFICIENCIA en salud es toda pérdida o anormalidad de una estructura o función psicológica, fisiológica o anatómica.
Que una DISCAPACIDAD es toda restricción o ausencia (debido a una deficiencia) de la capacidad de realizar una actividad en la forma o dentro del margen que se considera normal para un ser humano.
Que una MINUSVALÍA es una situación desventajosa para un individuo, a consecuencia de una deficiencia o de una discapacidad que limita o impide el desempeño de un rol que es normal en su caso (en función de la edad, sexo, factores sociales y culturales).
Se estima que en el Ecuador más o menos 2 500 000 personas (aproximadamente), tienen algún tipo de discapacidad, por ello, el Estado e instituciones como el IESS son parte de programas como el Plan Nacional de Discapacidades o Ecuador sin Barreras. Los programas específicos desarrollados por la Seguridad Social para sus afiliados y jubilados, tanto del Seguro General Obligatorio como los del Seguro Social Campesino. Políticas de Estado conjuntas para prevenir y disminuir la prevalencia de las deficiencias y discapacidades que dan lugar y convocan a una acción solidaria en beneficio de las personas que los presentan.
Por consiguiente, el Estado, las instituciones y en general la sociedad ecuatoriana debemos promocionar una cultura de derechos, fortalecer los procesos y programas de prevención, en lo administrativo buscar descentralizar y optimizar recursos para un eficaz y eficiente involucramiento de todos, gobierno nacional, gobiernos provinciales, gobiernos cantonales y parroquiales.
Finalmente, la sensibilización y capacitación al personal operativo, a las personas con discapacidad y a sus familiares es fundamental en esta misión de superar prejuicios y generar actitud positiva de la sociedad. Eliminemos barreras físicas, psicológicas y de comunicación que acaben con su discriminación, busquemos fórmulas que nos acerquen a una equiparación de oportunidades, humanicemos nuestras acciones en beneficio de quienes padecen alguna deficiencia, discapacidad o minusvalía.(O)