Ha llovido tanto en estos dos últimos meses, que pensamos que estas aguas debieron corresponder a las de dos años por lo menos, una situación que ha puesto en jaque a todos los ecuatorianos; derrumbes e inundaciones están a la orden del día.
Se pronosticó que a mediados de este mes la cosa iba  a ceder un poco, los meteorólogos por lo menos así pensaban; pero qué equivocados estaban, los mismos han tomado mayor fuerza y hoy vemos como en la parte occidental de nuestra provincia, sector de Las Pampas las afectaciones son muchas, caminos y fincas destruidas, negocios que han desaparecido, un sinfín de afectaciones que están poniendo en riesgo a todo el sector; lo mismo ocurre en Pangua, La Maná, Saquisilí; tampoco Latacunga se ha librado, muchos barrios han sido duramente golpeados.
Con estos últimos sucesos no se puede saber qué va a suceder el día de mañana, nadie puede pronosticar estos eventos sorpresivos; para muestra un botón, el diluvio que en cuestión de minutos dejó bajo el agua al norte de la capital; como se había dicho, todos estos acontecimientos aparecen luego de que los famosos meteorólogos habían pronosticado que el invierno iría mermando su intensidad de a poco.(o)

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