Guaytacama,  nombre que deriva del kichwua y quiere decir ‘cuna de flores’, es una pintoresca parroquia rural perteneciente al cantón Latacunga; en su centro urbano de calles apacibles, los puestos de venta de tortillas de maíz, conocidas también como “tortillas de palo”, son el imán que atrae a visitantes de diferentes sitios de la provincia y fuera de ella.

La principal fiesta se realiza en junio, en honor al patrono San Juan, en las celebraciones anuales hay castillos, toros de pueblo, conciertos, bailes populares, comparsas de coloridos y llamativos personajes.

La iglesia es el epicentro de la vida espiritual del pueblo, fue construida en la segunda mitad del siglo XX; según la descripción del INPC la edificación, en su fachada, presenta una volumetría de cuatro cuerpos escalonados, el primero es la base para el desarrollo de los otros tramos que son de menor proporción, siendo el segundo el más esbelto, el último cuerpo es de planta octogonal y soporta una cúpula apuntada que sostiene un cupulín que acoge la figura de San Juan. La iglesia es de una sola nave y sobre el transepto tiene una cúpula de tambor, en el espacio del arco toral se ubica dos capillas una a cada lado; el presbiterio se encuentra al fondo.

Para su construcción se utilizó material cercano a la zona así como mano de obra local; los cimientos son de piedra molón, las paredes son de adobe y ladrillo; la cubierta esta resuelta mediante cerchas en estructura de madera, se cubre con tejuelo, se refuerzan los vanos de puertas y ventanas con piedra o ladrillo.

La fachada que da al parque esta mediada por una calle donde hasta hace poco se reunían a jugar pelota nacional, en la calle contínua estaban ubicados varios puestos de venta de tortillas, después de la pandemia de covid, los locales se han multiplicado en casas particulares distribuídas en diferentes lugares.

Este manjar criollo, si bien es cierto,  se prepara y expende en varios sectores del cantón Latacunga, el tradicional, afirman sus moradores, se encuentra en Guaytacama; quienes orgullosos señalan que es la principal expresión de la gastronomía local y por tanto un importante referente de la identidad.

Esta tradición culinaria basa su receta en los saberes ancestrales de las abuelas que al pasar sus conocimientos a las nuevas generaciones, cuentan sus “secretos” para obtener el sabor característico de este pequeño panecillo, el mismo que se fríe con  manteca de cerdo  en tiestos (algunos han sido heredados de sus antecesores) colocados sobre fogones de  leña. Para su preparación se escoge el maíz de la variedad amarilla, ya que el blanco no tiene  el mismo sabor  y una vez molido, su harina, tampoco logra la textura, aroma ni consistencia requerida. La masa resultante de la mezcla con agua y sal,  se debe dejar reposar durante una noche para conseguir el sabor y aroma tan apetecido por los comensales y también ayuda para producir la consistencia necesaria para que  las tortillas  no se peguen en el tiesto. El queso junto con la cebolla blanca, finamente picados, se colocan como relleno justo en el centro de pequeñas bolas que hábilmente manipuladas dan como resultado las tortillas de maíz más sabrosas de  la ciudad y provincia.

Las especialistas sostienen que es importante conocer el tipo de madera que se debe usar para freír las tortillas, pues dependiendo de la humedad, contenido de resinas vegetales y consistencia de la misma, el fuego que produce puede ser o no apto para el fin propuesto.

Guaytacama se levanta a 17 km al norte de Latacunga, es decir entre 15 a 20 minutos del casco urbano. Es cuna de gente sencilla y amable, especialmente artesanos que por generaciones han recolectado y vendido totora, planta que crece libremente en sus alrededores. (O)