Las celebraciones populares dan cuenta de las tradicionales “vísperas” que anuncian la llegada de la festividad en las siguientes horas, presuntamente con la intención de elevar el estado de ánimo de los ansiosos feligreses para que la algarabía inunde la parroquia y por un corto espacio de tiempo, que a veces se extiende por varios días, se olviden las penas y alivie el espíritu. Importante personaje detrás de los preparativos es el “prioste” que carga con la cuentita, a cambio de ganar un poco de respeto y admiración de los convidados, cosa que no siempre ocurre debido al desbordante entusiasmo que aleja la atención del “Paganini”.

Al acercarnos al final del Gobierno de transición, como resultó ser el liderado por el ex vicepresidente del SS XXI por 6 años, en medio de una feroz pandemia nunca imaginada, aún no controlada y peor superada, los ecuatorianos sentimos que estamos  en las “vísperas” de la inauguración del nuevo Gobierno de Guillermo Lasso y una Asamblea Nacional renovada con nuevos políticos que han emergido desde estratos juveniles rurales y urbanos. Estamos por inaugurar un nuevo modelo de desarrollo, que se aleja del modelo concentrador en lo público, para trasladar el rol protagónico al sector privado, abriendo las posibilidades de emprendimientos en todos los sectores, a excepción de pocos, que por su real condición de estratégicos, deben reservarse al Estado.

Los grupos populistas, izquierdistas, aventureros, indecisos, indefinidos o socialistas de cualquier siglo que no pudieron acceder al poder, cabisbajos  y meditabundos,  pero nunca conformes con la voluntad popular, parece ser quienes fungen como “priostes” para organizar las vísperas a su manera. Las alarmas empiezan a activarse de forma coordinada para generar el calentamiento previo a la posesión del nuevo Gobernante, con dudosas intenciones que se develarán en las próximas horas. Dichos movimientos van tomando posiciones y frotándose las manos (¿ardientes?) para lanzar la ofensiva que marcará el inicio de la siguiente campaña, pues no se van a quedar lamentando su triste lejanía del poder por cuatro años. Oposición es el nombre del juego.

Sospechosamente, los transportistas interprovinciales empezaron con una justa pero inoportuna demanda represada, para que se revisen sus pasajes que les afecta. Inmediatamente, los transportistas urbanos se sumaron. No tardaron en hacer lo propio los transportistas de carga pesada, que no se limitan a pedir el congelamiento de diesel, sino también de gasolina para sus compañeros de pavimento, los taxistas. ¿Acaso son simples coincidencias con lo que observamos en las marchas de octubre 19 cuando se subieron a esa camioneta oportunistas que aguardaban la menor oportunidad para provocar el caos?

Por la esquina opuesta, aparecen los panaderos para “comunicar” la elevación del precio del pan popular en 100% aduciendo incremento en costos de producción, por iniciativa propia. Esa actitud levanta sospechas de asesores políticos que conocen de lo sensible de esos precios básicos. Otro grupo protesta por la torpe elevación de las tasas de interés del BIESS. También escuchamos hablar de “amnistías” como solución para activistas que están enfrentando la justicia, además de una larga lista de corruptos que esperan su turno para comparecer al grito destemplado de “persecución”. Otra lista de sentenciados que sueñan en canjear sus votitos en la Asamblea por un “indulto” a sabiendas de que la legislación no lo permite. Francotiradores se avistan por doquier.

Los preparativos están listos para “recibir” al flamante presidente Lasso con reclamos fríamente calculados y declarar inaugurada una tenaz oposición en beneficio de sus ocultos autores intelectuales y materiales. Los ciudadanos debemos vacunarnos contra la ingenuidad política, si pensamos que estas son meras coincidencias. 

¡DEFENDAMOS LO GANADO EN LAS URNAS! (O)