Persisto en el sueño, aunque para muchos suene ridículo e irrealizable, donde los turistas nacionales y extranjeros digan “tenemos que conocer Latacunga”.
Por décadas, sin contar con la tan sonada fiesta de la Mama Negra donde el alcohol ha sido la principal motivación,  nuestra ciudad ha sido y es un sitio de paso. Y es que para muchos turistas los límites de Latacunga son  el mall, las tiendas de hallullas, mecánicas y almacenes de repuestos.  Muchas personas se han llevado una grata sorpresa cuando ingresan por primera vez al centro de la ciudad y son testigos de la belleza de sus iglesias y una que otra casa colonial que todavía ha sobrevivido. Con mucha alegría y a la vez indignación he tenido la oportunidad de compartir con turistas extranjeros que quedan maravillados al conocer el centro histórico, pero también se preguntan por qué no se da el mantenimiento y la atención que merece.
Muchos, incluyéndome, nos hemos  atrevido a decir que nuestra ciudad, en manos de autoridades con visión  y cariño, podría convertirse en un atractivo turístico obligatorio, que cuente con galerías, teatros, actividades culturales permanentes y recorridos turísticos.  Ansiamos ver a Tilipulo completamente restaurado, promocionado y convertido en un punto de encuentro de la cultura, el arte y la historia; finalmente se desistió de la idea de construir el  centro de faenamiento tecnológico, pero el trabajo no queda ahí.
Se ha empezado con una interesante propuesta de material publicitario, sin embargo esto implica un proceso de educación, motivación, reforzamiento de los atractivos turísticos existentes. Y la urgencia de consolidar una imagen que identifique a la ciudad, sus cualidades y motive a propios y extraños a valorarlos.
La promoción de nuestra ciudad no queda únicamente en imágenes e información, es necesario también motivar un cambio en la actitud del  latacungueño, específicamente en el comportamiento del taxista, el chofer de bus, el dueño de la tienda, el mesero y toda persona que tenga contacto directo o indirecto con los turistas.
Es necesario que se vuelvan tangibles las razones que motiven al turista a quedarse en la ciudad, no solo por dos días con el fin de ir al Cotopaxi y el Quilotoa. ¿De qué sirve promocionar el centro histórico de Latacunga en una página web o cualquier otro material informativo, si la mayoría de sus iglesias se encuentran cerradas?
Desgraciadamente la crisis para los establecimientos turísticos continúa, el cambio de alerta del Cotopaxi fue el inicio de un drama que hasta el momento no mejora. No podemos quedarnos de brazos esperando que un milagro suceda; debemos buscar otros medios.  La llegada de turistas a nuestro país y consecuentemente a nuestra ciudad, implica no solo la dinamización de la economía sino también la generación de empleos y emprendimientos. Es momento de que nuestras autoridades vean al turismo no solo como una arista de acciones a corto plazo, sino como una fuente de ingresos que podría ayudar sobremanera en nuestra situación.
Que la reactivación del Cotopaxi, la falta de presupuesto, el desempleo y muchas otras han sido las justificaciones que han evitado concretar proyectos turísticos. En lo personal considero que estos -en lugar de pretextos- deberían ser razones y la principal motivación para poner a Latacunga en el mapa y dejar de ser una ciudad de paso.(O)

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