La ciudad de Latacunga, capital de la provincia de Cotopaxi, es patrimonio de los latacungueños, quienes reconocemos nuestra historia y patrimonio, fundamentalmente, la actitud de sus habitantes que por generaciones y pese a diversos problemas, ha logrado mantener su historia viviente en sus calles y plazas, en sus edificios públicos y privados, de alguna manera, en su centro histórico, en donde existen limitaciones -tanto en lo público cuanto en lo privado- para mantenerlo. Nuestras iglesias, edificios públicos y casas de familias latacungueñas ubicadas en ese entorno, requieren de un presupuesto para su mantenimiento.

 Son  grandes y apremiantes las  necesidades que deben ser atendidas con urgencia, su solución oportuna contribuirá a mejorar la calidad de vida de sus habitantes, la dotación de servicios básicos de calidad, luz, agua potable, alcantarillado, aceras, bordillos, calles y avenidas de primer orden,  sin lugar a dudas cambiarían la imagen de nuestra ciudad y  se convertiría aún más en atractivo turístico, generando trabajo  e ingresos para su población.

Lamentablemente se detecta un serio deterioro de casas antiguas debido a que sus propietarios no están en condiciones de cumplir las normas emitidas por el Ministerio de Cultura y Patrimonio, aunque sea desde Riobamba, o las que se les ocurren al Concejo Municipal de Latacunga, en cada periodo de administración. El esfuerzo de mantenimiento de lo histórico y  patrimonial exige la colaboración ciudadana con espíritu cívico y con los esfuerzos públicos y privados juntos. Las ordenanzas que emita el Cabildo sobre esta materia deben estar debidamente asesoradas por prestigiosos intelectuales latacungueños que conocen y han estudiado permanentemente nuestra realidad.

Latacunga  carece  de áreas verdes, de verdaderos parques de reencuentro familiar y de estímulo al visitante, su aspecto de ciudad capital de la provincia más bella, debe ser permanentemente cuidado, reconstruyendo calles y aceras, construyendo nuevas, manteniendo la ciudad limpia, optimizando el transporte urbano y el tránsito vehicular, reactivando sectores y barrios deprimidos, coadyuvando a combatir la inseguridad, desconcentrando las oficinas administrativas municipales,  redistribuyéndolas en sitios  ubicados en los cuatro puntos  cardinales. Hagamos un esfuerzo para mostrar a propios y extraños nuestros seis ríos que recorren su geografía.

La cultura y el arte son parte esencial de  la expresión del  pueblo latacungueño, su promoción y difusión nos enriquece como ciudad y cantón, en época de pandemia como la que estamos soportando desde hace dieciocho meses, en medio de una profunda crisis sanitaria, económica, social y política, nunca  imaginada, lo lógico y recomendable es trabajar conjuntamente con   la Casa de la Cultura, con el Estado, Ministerio de Cultura, insisto aprovechemos  la grata presencia de las universidades y empresas privadas  de la localidad.

En los primeros  años del tercer milenio, el GAD Municipal y otras instituciones latacungueñas deben  promover  proyectos y actividades culturales, sociales y académicas y de infraestructura con la ayuda y asesoramiento de las universidades y Politécnica que laboran en nuestra ciudad con gran éxito. Desde las políticas públicas municipales la inversión en proyectos de infraestructura debe ser objeto de asesoramiento de la Academia y la sociedad civil profesional, pero adicionalmente, deben ir acompañados -además- por una total transparencia. No olvidemos que uno de los elementos esenciales en la planificación de las ciudades modernas, a más de proteger su patrimonio, es el diseño y cuidado del espacio público. Es deseable que haya una interacción entre el sector público y el privado si queremos  tener una ciudad y cantón en el cual dejemos  escribir y hablar de necesidades básicas no satisfechas y de autoridades de elección y designación que no trabajan por y para Latacunga.

Queremos positivamente sentirnos representados  y liderados por ciudadanos que se jueguen por el porvenir de nuestra tierra latacungueña, donde volvamos a vivir con menos contrastes, una ciudad y cantón de oportunidades e inversiones, donde el servicio público no aparezca como dádiva sino como un derecho de todos, donde la educación pública y privada recobre la iniciativa de formar ciudadanos como regla general y no como excepción.

Esperamos que el intento de polarización de fuerzas que se advierte a nivel nacional no afecte a nuestra querida Latacunga, que nuestras autoridades de elección y designación nos representen con dignidad. Nuestra colectividad se encuentra a prueba, pues hay un recrudecimiento de contagios y nuevas cepas de la covid-19. El cuidado individual es necesario, pero no tendrá efecto positivo si no existe el cumplimiento colectivo de medidas mínimas de bioseguridad. Decidimos cambiar de perspectiva de país, Estado y forma de gobernar, aspiramos que sea para bien del país y de su pueblo, la crisis socio económica, política, sanitaria y de gobernabilidad constituyen  barreras que las  autoridades del gobierno nacional y de los gobiernos locales conjuntamente deberán afrontar para poder salir adelante.

Si nuestros gobernantes actúan de esta forma -con inteligencia y tolerancia- podemos evitar enfrentamientos innecesarios entre ecuatorianos que nos podrían conducir por un camino totalmente equivocado de regreso del caudillismo delincuencial o de liquidación de la democracia,  o las dos cosas, con consecuencias impredecibles para la Patria. El momento de la Patria grande y de la chica, es ahora. No admite un vuelva luego.  Latacunga pensil de los Andes… ique viva Latacunga!