Latacunga tiene más prostíbulos que bibliotecas

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Los centros de diversión nocturna de la ciudad, siempre tienen clientela, a la diferencia de las bibliotecas que permanecen vacías. FOTO J.P. LA GACETA

Son siete centros de tolerancia, que constan en el catastro de la Comisaría Municipal de Latacunga, frente a las cuatro únicas bibliotecas públicas de la ciudad.

El barrio Lasso –Tanicuchí, la parroquia San Buenaventura, las vías a Pujilí y Salcedo; son los sectores donde se asientan los centros donde se realiza trabajo sexual. Todos son nocturnos, excepto el de la vía Pujilí que presta servicios diurnos.

Los centros gozan de gran acogida, a diferencia de las bibliotecas más importantes de la ciudad: Vicente León, Casa de la Cultura, Vásconez Cuvi, y la biblioteca Municipal.

La biblioteca de la Unidad Educativa Vicente León tiene 12 109 libros de ellos 30 son reliquias que datan desde 1749, por ello esta biblioteca fue declarada Patrimonio Cultural en el 2009. Pese a ello, no tiene visitas. “Somos tan poquitos los lectores en Latacunga que nos conocemos entre nosotros”, dijo Carlos Herrera, investigador.

Así lo dio a conocer Marcela Merizalde, quien está al frente de este espacio hace 27 años. A la semana máxima llegan 10 a 12 personas, el mejor de los días cuatro y el peor cero visitas.

A diferencia de los centros de diversión nocturna, Mauricio Falconí, comisario nacional, dio a conocer que durante los operativos de rutina estos espacios siempre tienen la presencia de clientela; entre 50 y 100 personas.

“Aquí no hay de qué asustarse, tener más prostíbulos que bibliotecas, y que los primeros sean más exitosos, solo es un reflejo de una sociedad profundamente material; saciar el deseo instintivo del cuerpo es más importante que nutrir su mente y espíritu”, analizó, la socióloga quiteña Mery Guijarro.

La socióloga recordó que el trabajo sexual existió desde tiempos remotos, pero que vaya cobrando más importancia que la lectura, la cultura, el arte, obedece a patrones contextuales especialmente la tecnología y la música.

La tecnología, de acuerdo a la experta, cuando no se utiliza de modo adecuado, permite que gran parte de la población, masculina – en mayor medida –  consuman gran cantidad de pornografía.

“Está comprobado científicamente que al consumir mucha pornografía, los patrones de conducta del cerebro, desvinculándose de actividades cotidianas y aumentando espacios que involucren placer sexual”. (I)