– Tiene que ver con las arbitrariedades e ilegalidades que cometen algunos funcionarios a espaldas del Alcalde Pato, que le afectarán con el “pedido del pueblo para que vaya a la reelección de la Alcaldía”. ¿Pedido del pueblo? ¡Así ha de ser!
– Días atrás los funcionarios fueron enérgicamente reclamados por el Alcalde Pato pidiendo que no sean inicuos y tomen recaudos a fin de dar mejor atención al usuario, cobrando de manera correcta y debida los impuestos, contribuciones y tasas, con despacho oportuno y sin dilaciones.
– Más, a “algunitos” les importó un bledo las sabias palabras, siguen actuando por medio de la imposición: “si no paga todos los impuestos, contribuciones, tasas etc., imposible atender lo solicitado”. ¡Qué iniquidad!
– Para solicitar un certificado de gravámenes, proceder con la renovación de la matrícula del automotor, requerir el derecho de uso del nicho en el que reposan los restos mortales del familiar, dar cristiana sepultura a un allegado de sangre en el Cementerio “El Vergel”, sacar la patente municipal, pagar la contribución por la recolección de la basura en el sector urbano como rural, pagar del agua potable o generar cualquiera otra actividad administrativa, ¡exigen primero estar al día en el pago de todos ellos, inclusive haber pagado anticipadamente los impuestos, tasas o contribuciones! ¡O todo o nada, así de sencillo! Estos funcionarios no se dan cuenta que el año fiscal comienza el 1 de enero y termina el 31 de diciembre, y dentro de los 12 meses el contribuyente puede pagar sin mora y recargo de ninguna naturaleza.
– Si algún ciudadano meticuloso desea pagar por anticipado el impuesto predial de uno de sus tantos bienes inmuebles, un empleado de la ventanilla de Tesorería agriamente -como es su costumbre- le dirá: “no puede pagar por uno, tiene que hacerlo por todos los inmuebles ¡o nada!, ¡regrese cuando tenga todo el dinero!”.
– Cáigase muerto señor Alcalde Pato (no se morirá de adveras, “de morido ya para qué”), sus colaboradores exigen legalizar el derecho de uso del nicho ¡pidiendo la copia de la protocolización del acta de la “posesión efectiva pro indiviso de los bienes del familiar que reposa en el nicho”!, a sabiendas que el Cementerio “El Vergel” es de propiedad del Estado ecuatoriano, que es un bien público, y que su dominio no puede ser transferido a ningún título. ¡El nicho no es herencia, para que se haga “posesión efectiva”, tinterillos de pacotilla!
– Imagínese, señor Alcalde Pato, el tiempo y el gasto económico que lleva hacer la ilegal “posesión efectiva pro indiviso” para tramitar algo que no es de los herederos. ¿Y si el descendiente pertenece a un largo ancestro como es el caso de varias ilustres familias de esta ínsula?, el papeleo y dificultad de encontrar las partidas de defunción y nacimiento sería interminable, pero el antojo de los mandamás del cementerio es de antología del ridículo, ¡piden pendejadas!
– Estimado amigo: ni se le ocurra morirse en este momentico si antes no cumple con cada una de las obligaciones económicas con el Municipio, caso contrario, no le podrán enterrar, sus familiares con mucha pena tendrán que llevar sus restos a otro cantón para cremarle y luego esparcir sus cenizas en el parque de don Viche en recuerdo de sus desventuras. ¡Bandidito no! Postergue nomás el accidente de tránsito, el infarto al miocardio, el patatús cerebral, ¿no ve que si no está al día en sus obligaciones económicas con el Municipio de Tcunga, no le van a poder enterrar?
– Hasta el día de hoy no sabemos si el Estado ecuatoriano donó, dio en comodato o simplemente le cedieron la administración al Municipio por ser competencia municipal el servicio de cementerios, conociendo que la Dirección de Salud de Cotopaxi no ha encontrado documento alguno que acredite que el Estado ecuatoriano es el legítimo propietario del Cementerio “El Vergel”.
– Pasando a otro problema de la administración municipal: para la fragmentación o subdivisión de inmuebles situado en el sector rural, uno de los requisitos para autorizar está la presentación de la copia del certificado ambiental emitido por el GAD Provincial de Cotopaxi; pero ocurre, señor Alcalde Pato, que el GAD Provincial de Cotopaxi dice reiteradamente que no pueden otorgar dicha certificación, pues para autorizar el retiro de vías no hay Reglamento, ¿y cómo es eso de vías, caminos y certificado ambiental? ¡No entiendo, Dios mío!, y por este inconsulto requerimiento, no se pueden legalizar incontables fraccionamientos. La Dirección de Planificación y la Procuraduría municipales se encuentra en un “mano a mano de ping pong”, y el usuario, ¡que espere nomás! No parecen amigos, sino enemigos del desarrollo de Tacunga.
– ¡Qué atropello! Alcalde Pato, así es como sus funcionarios le hacen quedar mal.

Hasta la próxima parada, donde me deja el Tren Bala (O)

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