Ahora que en Latacunga está vigente el semáforo amarillo, se esperaba que el movimiento de la ciudad cambiaría también; sin embargo, vemos  que el temor de la población aún continúa, pasado el mediodía, muere por completo la urbe.

Pero algo llamó mucho nuestra atención, es la cantidad de desempleados que colman por completo la plaza de El Salto, buscando que alguien los contrate para trabajar en lo que sea, ésta es la triste realidad que se vive en el país y en la ciudad, los estragos que va dejando la pandemia comienzan a aparecer amargamente. Estamos viviendo un escenario muy complejo, una situación en la que el aparato productivo quiere regresar con fuerza a trabajar; pero lastimosamente, el temor de los contagiados, también frena el proceso, es justamente por eso que debemos ser muy cuidadosos y cautos en la utilización de las medidas de protección, que nos ayudarán a no llegar nuevamente a otra cuarentena, que, en el contexto actual, sería simplemente catastrófico para la ya devastada economía nacional.(O)