La historia, las películas, las novelas e incluso nuestras experiencias personales nos han hecho pensar que en este mundo solo hay dos tipos de personas: los buenos y los malos, los héroes y los malhechores, los positivos y los negativos… 

Por desgracia, aunque muchas veces lo intentemos, no podemos encajar al 100 % en una de las dos partes. Sobran los ejemplos en que personas consideradas como buenas han cometido maldades, así como también malas personas que han obrado bien. Y es que somos seres humanos y estamos propensos a equivocarnos, quizás unos más que otros,  pero TODOS hemos cometido errores, incluso aquellos que consideramos grandes personajes a lo largo de la historia. 

Gandhi, por ejemplo, reconocido por ser partidario de la resistencia pacífica, las causas justas y gran defensor de los derechos humanos; también fue considerado como racista y clasista. Algunos historiadores han puesto en manifiesto sus cartas donde describía a la gente de color como salvaje y una raza inferior. Parte de sus misivas también evidenciaron que  tuvo contacto con los regímenes fascistas de  Benito Mussolini y Adolf Hitler, donde expresaba su profunda admiración y amistad. Adicionalmente, a pesar de que emprendió un voto de castidad a fin de alcanzar la plenitud espiritual, el mismo Ghandi afirmaba que solía dormir desnudo con niñas (incluyendo su sobrina nieta) para poner a prueba su voluntad, algo que sin duda, hoy en día sería considerado como perverso.  

Simón Bolívar , el libertador, un hombre elogiado por su liderazgo, heroísmo y valentía en la gesta libertaria también tuvo un lado oscuro. Ciertas publicaciones le atribuyen una gobernanza despótica, fama de mujeriego  insaciable, sanguinario, ávido de poder e incluso traidor de sus compañeros de lucha. 

La Madre Teresa de Calcuta, considerada como ícono de la paz y el amor al prójimo, cuya misión fue atender a los más necesitados a través de su congregación “Las misioneras de la caridad”, también ha sido cuestionada en múltiples ocasiones por sus prácticas en el  cuidado de enfermos. Muchos de los médicos y voluntarios que visitaron sus centros, los llamaron “casas de la muerte”, donde a pesar de las cuantiosas donaciones, se mantenía una cultura de simplicidad que consistía en reutilizar las agujas hipodérmicas, lavar las sábanas de heces junto con los platos y donde no se suministraba medicamentos a los enfermos. A ello se suma su dudosa relación con adinerados corruptos y dictadores de quienes recibió generosas sumas que fueron orientadas más a la predicación que a la atención de pobres y enfermos.

Hago referencia a estos ejemplos, no con el afán de crear controversia sino de enfatizar en cuán imposible resulta categorizar a las personas. Gandhi, Simón Bolívar y la Madre Teresa han sido aclamados en la historia de la humanidad por sus méritos y acciones positivas, pero queda claro que no fueron perfectos y  también cometieron errores. Esto se aplica hoy en día a los líderes (independientemente de su orientación política), figuras públicas, influencers… No podemos poner las manos al fuego por ellos, ni mucho menos idealizarlos, tenemos que admitir que son personas que también se equivocan.