El proyecto de ‘Código Orgánico de Entidades de Seguridad Ciudadana y Orden Público’ está por tratarse y al apuro en segundo debate en la Asamblea Nacional, a pocos días que dejan las funciones los asambleístas y el Presidente de la República. Este Código trata sobre la creación de un cuerpo civil de protección de funcionarios públicos de alto nivel e ‘ilustres visitantes’ que utilizará armas, como se establece en el artículo 18 del Cuarto Libro que dice: “Todas las entidades reguladas en este libro, podrán, en función de la naturaleza y el servicio de cada una de ellas, obtener de las autoridades competentes los permisos para la tenencia de armas o para portarlas en ejercicio de sus funciones”.
La Constitución de la República del Ecuador -garantista de derechos-, en su artículo 158 dice que las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional son instituciones de protección de los derechos, libertades y garantías de los ciudadanos. Más adelante, determina que la protección interna y el mantenimiento del orden público son funciones privativas del Estado y responsabilidad de la Policía Nacional. ¿Entenderán los alzamanos que es el Estado a través de la Policía Nacional, el que se encarga privativamente de dar seguridad a los funcionarios públicos y a los ilustres visitantes? ¿Hay algo que no se entiende y se necesita interpretar? Y si se necesita interpretar ¿corresponde a los alzamanos la interpretación? ¡Por Dios, ya han estado cuatro años en la Función Legislativa y -por lo menos- debían haber leído completa la Constitución!
Con el fin de hacer notar que la aprobación de esta norma (entregar armas a civiles a pretexto de cuidar a los altos funcionarios) puede traer graves consecuencias, se debe recordar a Benito Mussolini, que organizó un instrumento de acción violenta de su movimiento fascista, creando a los Camisas Negras (Camicie Nere). Sus métodos se hacían cada vez más violentos a medida que crecía el poder de Mussolini, usaron la bravata y el asesinato contra sus oponentes políticos y sociales. Entre sus componentes se incluían delincuentes y oportunistas en busca de suerte fácil.
Las Camisas Pardas del Partido Nacionalista Alemán (NAZI), las Sturmabteilung (SA, sección de asalto) funcionaron como una organización tipo milicia, a cuyos miembros se les conocía como camisas pardas, por el color de su camisa de  uniforme. Los Camisas Pardas fueron el primer grupo militarizado nazi que creó títulos y rangos jerárquicos propios para sus miembros; posteriormente, los rangos fueron adoptados también por otros grupos del partido nazi que jugaron un importante papel en el ascenso al poder de Adolf Hitler en los primeros años de la década de 1930. Fue tal su poder que el propio Hitler ordenó eliminar a sus mandos en la célebre Noche de los Cuchillos Largos, que puso fin a Rohem y sus lugartenientes. Fueron desarticuladas en 1943 e integradas de alguna manera a las SS, a falta de tropas para la guerra.
En nuestra historia, un cuerpo de policías civiles armados ya existió en tiempos de Alfaro y de los ‘Alfaro’ (llamados montoneras y tauras). En otros países y con idéntico fin (apuntalar el poder del caudillo), han existido similares organizaciones como los blackshirts de la Unión Británica de Fascistas; los comisarios del Partido Comunista de la Unión Soviética, de China Popular o de Cuba; los ‘bercut’ en la Ucrania de Yunocóvish; la guardia bolivariana de Maduro, que actualmente reprime a la oposición de Venezuela; los ‘aparatichik’ o policía secreta que bajo diversos nombres sirve a los fines de Erdogan en Turquía, de Putin en la Federación Rusa, de Xin Pin en China, de Kim Jon Un en la República Democrática de Corea o de El Asad en Siria, todos muy amigos del gobierno y su canciller Long. Es la misma perversa intención con que se crearon los ‘tonton macoutes’ de ‘Papá Doc’ Duvalier en la sufrida Haití, que con garrote y brujería mantuvo el poder para dejarlo de herencia a Jean Claude, el ‘hijito’ corregido y aumentado en brutalidad y latrocinio.
Si se aprueba este Cuarto Libro del Código Orgánico de Entidades de Seguridad Ciudadana y Orden Público, pronto tendremos en las calles al cuerpo de seguridad de los funcionarios públicos, uniformados con camisas verde flex y pantalones de color ‘manteca’. A lo mejor, hasta se asignarán rangos jerárquicos de sargentos, suboficiales, tenientes, capitanes, y por qué no, de coroneles y generales (pues ya hay el primer ‘cabo’: ‘mi cabo’ Collahuazo, el de los ‘pic-nic’ de adiestramiento anti-motines en el Parque Metropolitano). La necesidad de tener una fuerza de choque propia de Alianza PAIS les lleva a esta descarada forma de crear -con presupuesto fiscal y de manera inconstitucional-, una guardia pretoriana para perseguir opositores y cubrir las espaldas del Mariscal de Lovaina y del Marqués de Ginebra, tareas a las que la Policía Nacional no se presta.

Hasta la próxima parada, donde me deje el Tren Bala (O)

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

diecinueve + ocho =