Es alarmante el estado de convulsión de la actual sociedad, no solo en Latacunga ni el Ecuador, sino en el mundo entero; asesinatos, femicidios, suicidios, accidentes de tránsito, corrupción, etc. Este estado de descomposición tiene una base eminentemente social en la cual tiene mucho que ver la educación desde el hogar impartida por los padres; que enseña al ciudadano el respeto a los semejantes, la tolerancia y el saber convivir en sociedad.
Tomé estas cinco líneas anteriores para tratar de entender las acciones propuestas por varios alcaldes, por tanto dejo claro no menciono a una sola persona en particular, respeto sus decisiones aunque no las comparto; me refiero al hecho de eliminar la elección de reina, la cual puede o no realizarse, lo que me cuestiono yo es, qué relación tiene el eliminar este certamen y tomarlo como una acción para disminuir los femicidios y la violencia hacia la mujer; lo que veo yo como un ciudadano más, es una acción eminentemente política y de show popular para generar noticia, siguiendo el guión de oponerse a lo que está establecido y cambiarlo pensando que todo lo pasado fue malo, y digo hacia mi interior realmente somos noveleros.
Leo varios justificativos, que la gente se pelea, las familias de las candidatas se confrontan y al fin, la convivencia se trata de entender las diferencias y aprender a sobrellevar los resultados nos guste o no; es como pensar que para que no existan problemas en las cárceles no castiguemos los delitos y no tengamos por tanto personas privadas de la libertad.
Recuerden ustedes en la década pasada cuando las bandas de guerra cambiaron de nombre, los desfiles donde los estudiantes demostraban el amor a su institución por medio de la marcialidad y la disciplina, fueron desmantelados; pensando que con no usar la palabra ‘guerra’ vamos a eliminar una conducta agresiva de los seres humanos, ¿y cambió en algo? Insisto en que somos noveleros.
Escucho voces y publicaciones en las cuales se acusa a los concursos de estereotipar a las mujeres, como un objeto decorativo, nada más alejado de la realidad, pues la belleza de la mujer no es nada más que una característica dentro de todo ese sinnúmero de atributos biológicos e intelectuales que le hacen complemento del hombre; la mujer desde su determinación genética posee mayor resistencia, por ello viven más tiempo, son capaces de utilizar en igualdad de condiciones los dos hemisferios cerebrales, lo cual les permite realizar una o más actividades a la vez, los recién nacidos femeninos superan en probabilidad de supervivencia a los masculinos, por mencionar algunas ventajas evolutivas. ¿Con todo ello creen ustedes amigos lectores que vamos a lograr algo? Insisto, somos noveleros.
Queremos eliminar la violencia hacia la mujer, padres en casa formen hijos que tengan sueños, que deseen triunfar en la vida, que sus relaciones amorosas inicien sanamente evitando el libertinaje sexual, y cuando tengan madurez mental y no solo física. Quitemos esas palabras de nuestras bocas “yo soy amigo de mis hijos”, uno no es amigo, es padre que va más allá de la amistad y que nos permite corregir y dar ejemplo, no de ser parejas perfectas, pero sí de lucha permanente por mantenernos juntos como familia pese a las adversidades, porque el amor cuando es real se sobrepone a cualquier dificultad.
El descuido, la sobreprotección y la falta de disciplina a los hijos crea mujeres y hombres que piensan que las relaciones son desechables, que se puede cambiar de parejas como de calzado.
Por tanto, que suspendan un concurso de belleza no es el camino, la dificultad está en querer generar atención por acciones que no actúan en la génesis del problema, que está en la célula de la sociedad que es la familia.(O)