Es verdad que nuestro país se ha convertido en un corredor humanitario para muchos venezolanos y otras personas de naciones vecinas que quieren salir en busca de mejor calidad de vida.

Muchos de ellos dicen que van hacia Chile, pero cuántos de estos no llegan a su destino por razones humanitarias, las cifras que se quedan  cada vez son más.

Además de todo lo que tenemos que invertir en la inmigración, debemos estar prestos en el apoyo de salud, el bono de desempleo, la seguridad y otros rubros más.  Ahora este es un costo muy alto que nos toca asumir como país.

El problema es que no es un corredor como dicen las noticias, sino en un buen número hay personas que al entrar al Ecuador deciden quedarse,  existe un porcentaje de ellos que se quedan en una situación de mucho riesgo para ellos y también para nuestra población, ya que al venir de varias partes la contaminación viral aumenta, y la inseguridad también.

Creo que el gobierno debe tener además del control que dice tener en la frontera,  estar atento en  cada ciudad,  con su diferente semáforo y hacer que el paso de estas personas sea de una manera lo más rápida y segura posible para no tener que afrontar más problemas de los que ya sabemos y adicionales.

Esto no es cuestión de falta de caridad con el prójimo, no es falta de solidaridad, esto es un tema de salud pública y económica.

Con el regreso de regularización que ha implementado el Ecuador desde el año pasado han registrado miles de visas humanitarias y cada vez se pierde el número exacto.

Esperamos los ecuatorianos que las normas, para el ingreso al país sean cada vez más estrictas y dar el visado a quienes realmente lo necesiten con riguroso cuidado.(O)