Con mis colegas estamos preocupados porque en el mundo de la zoología de Odebrecht y de Pretroecuador van aparecido un montón de animales ‘corructos’ (jefes que se llevaron el cushqui en valijas a vista y paciencia de las autoridades amigas del movimiento político), que se alimentan de insectos (subalternos en calidad de tontos útiles para que los jefes se lleven el cushqui en las valijas). Pues, para atrapar a los bichos shuguas, mis contertulios y yo decidimos a lo largo y ancho del país clavarles con alfiles a estos insectos -aparentemente muertos- sobre la tela, a fin de que la conciencia pública se despierte e identifique de cuerpo y alma a los parásitos que en la ruta de ‘propinas’ han saqueado el erario nacional.
Si bien, por recelo el pueblo no les denunció oportunamente, pues no se debe olvidar que la persecución ordenada por el Emperador de Lovaina fue a muerte contra los denunciantes propios y extraños, mientras santificaba a los choros reputándoles de decentes (ver para creer). Los únicos que no quieren identificarlos hasta ahora son los que conforman los Organismos de Control y los alzamanos de la Asamblea, pues para ellos han sido invisibles las rapacerías y piden pruebas para condenar a los gorgojos, cuando las pruebas brotan hasta debajo de las piedras, para escarnio de los culpables.
La ‘trama’ de Odebrecht y de Petroecuador la asumen con descaro y desvergüenza (yo nunca le conocí a mi tío, y si le conocí, ya no me acuerdo de él); por eso les da ‘huicho’ queriendo tapar todo con esa ‘güivada’ de que “yo soy inocente y que me rebusquen cuarenta años antes y cuarenta años después”, mientras los aplaudidores restan importancia a las ‘trucherías’ en el sainete que se preparó hasta con alfombra roja para que camine orondo el ‘íntegro’.
Con esa ‘paquipalabra’ de inocente, piensa que todos nos tragamos el cuento de su honradez, como si no fuera evidente su doble cara: traidor con el pueblo que le eligió y mezquino con sus correligionarios de ruta, que se hacen los ‘giles’ hasta que los jefes salen ‘juyendo’ cuando les cae el martillo de la verdad en la cabeza (no el de la justicia, que solo funciona para los que denuncian).
En estos últimos diez años, los de la cofradía hicieron lo que dispuso el Emperador “que nos roben todo, menos la esperanza”. Lo cumplieron. Se robaron todo, y la esperanza está hipotecada en el barrio chino. Solo se han enriquecido los del grupo y los delincuentes que todos los días nos asaltan llevándose el dinero bien ganado con el sudor de la frente (al contrario de esos animales que ganan el dinero con el sudor de la sapada).
‘Fauleado’ ha quedado el pueblo de ver tanta degradación en el quehacer público, inclusive sienten vergüenza ajena al ver que las fundamentalistas siguen conservando la foto del que nunca  quiere marcharse. Mientras que los conscientes y haciéndole caso al Lenin, colgarán en la pared de sus despachos las fotos de los verdaderos padres y madres de la Patria.
Los que salieron ganando en estos diez años son los que tuvieron marcacmama y marcactaita (madrina y padrino de bautizo); solo ellos lograron salir airosos de  los concursos realizados por el ‘Quinto Poder del Estado’, pues tuvieron las más altas calificaciones para ser ungidos en las funciones de control (los verdes ‘han sabido’ tener más neuronas que el resto de mortales). Por eso consiguieron ingresar por la puerta grande, pero más temprano que tarde salen por la trastienda o renunciando anticipadamente, sin admitir que estuvieron en una suite de un hotel de gran lujo recibiendo el porcentaje. Y si no hubieran tenido eso, padrinos, dirá el respetable, que son unos ‘mapas’ oportunistas, unos ‘chaguarqueros’ sin ‘alcaparras’, un producto de mala calidad que les salpicó el lodo de la inmundicia, que en este momento están hechos ‘pallascas’, unos ‘pamba’, cosa deformada por la inmoralidad, ‘pañosos’, con muchas manchas en la cara causadas por la sobredosis de antimonio de los sobreprecios.
Con estas ‘pocas’ develaciones de corrupción ya están ‘pasmados’, pues nunca jamás alcanzarán la gloria que tuvieron en esos diez años bien ganados, ya ‘pasmarán’ por completo cuando aparezca la avalancha de fraudes que hasta ‘aura están reservados’, y los destape el Lenin, con su porte de demócrata y respetuoso de las opiniones ajenas.
Junto a mis colegas insectívoros, seguiremos colgando la tela para clavarles alfileres a la caterva de animales ‘corructos’. Sobre el lienzo blanco de la moralidad que aspira tener el pueblo en estos próximos cuatro años de libertad, también florecerá una justicia virtuosa. ¿Será?
Hasta la próxima parada, donde me deje el Tren Bala (O)

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