Los repetidos intentos de meter drogas y armas a la cárcel regional, dan una medida de la complicad situación de este reclusorio.
Primero, bien se sabe que ni Policía, ni militares, ni Senai tienen el control del interior de la cárcel. Segundo, cuántas armas y droga ya habrán ingresado al interior, si todo el tiempo se están realizando incautaciones. Tercero, ésta sin duda es una bomba de tiempo que en cualquier momento puede volver a explotar.
Como lo han señalado los expertos, el problema de la delincuencia y crímenes en el país, se agrava por el gran tamaño de estas supuestos centros de “rehabilitación”, lugares que en lugar de brindar una verdadera recuperación penitenciaria, se han convertido en enormes ciudadelas de preparación delincuencial.
Si en el país y especialmente en esta tierra se quiere paz y no volver a tener otros sobresaltos, como cuando más de 100 reos se esparcieron a lo largo y ancho de esta provincia, poniendo en gran riesgo a toda la población, se debe exigir que de una vez por todas, se reubique esta penitenciaria, por lo menos gran parte de los convictos, deberían ser devueltos al penal García Moreno, de donde salieron, este reclusorio se encuentra intacto, listo para reutilizarse, de esta manera se estaría solucionando de inmediato y sin costo extra parte de este creciente y gravísimo problema. (O)