Actualmente vivimos una realidad extrema marcada por la sociedad de consumo, los medios de comunicación (especialmente la TV y las redes sociales), nos hacen tener hambre y sed sin que en verdad las sintamos, nos despiertan los sentidos para admirar las marcas, modelos y colores de ropa, zapatillas deportivas, muebles, electrodomésticos, y hasta autos. Las fechas preferidas para esta desmesurada publicidad: San Valentín, Día de la Madre, Navidad y Año Nuevo.
Por estos poderosos mensajes, hasta los más fuertes se ponen en aprietos, sin saber cómo actuar frente a sus seres queridos y amigos. Por favor, no se ponga ni enojado ni triste, explique a su familia el verdadero sentido de esta celebración, les aseguro que si lo hacen con cariño ellos comprenderán y más bien se estará cultivando madurez, que por estos tiempos tanta falta hace.
Usted que está leyendo la columna, dirá, “una cosa es con guitarra y otra cosa es con violín” y que le parece si por esta fecha, salen de la casa y piden a sus hijos que sean ellos los que regalen a dos o tres pequeños niños de la calle una funda de confites; este mensaje será la más grande enseñanza que ellos guardarán por siempre en su espíritu.
La Navidad es una fiesta religiosa por el nacimiento de Jesús, sabía usted que nunca se sabrá con exactitud el día que él nació. En el siglo IV el Papa Julio I estableció el 25 de diciembre como la fecha del nacimiento de Cristo.
Una vez que pasa la ‘loquera’ del consumo y del festejo, vienen los sustos por las deudas contraídas y recién se dan cuenta del verdadero significado de la Navidad.
Claro que sí…, todos podemos celebrar la Navidad, no es necesaria la pompa, la cantidad de comida, ni el precio de los regalos. Reúnase alguna vez con su familia y siéntase feliz y hágalos igual sentir a ellos.
Por estas fechas siempre me acuerdo de un latacungueño, que tenía un carácter duro que aparecía como una persona casi intratable y muy conocido por su soledad luego de sus labores agrícolas; él solía cada Navidad, invitar a 25 o 30 niños para darles confites y comida, solo a cambio de guardar en secreto su nombre.
Regalos olvidados para la Navidad: solidaridad, unión, amor, paz y perdón.(O)