Aclaración:

“Caiga quien caiga”, anunciaron fuentes gubernamentales. Estábamos convencidos de que serían los funcionarios acusados de adquirir con sobreprecios los insumos para enfrentar la crisis sanitaria; pero no, el “caiga quien caiga” se aclaró después: siete empresas estatales desaparecerán en los próximos seis meses. 

TAME:

Ahí cayeron -entre otras- TAME,  que se precipitó desde las alturas. 

Ferrocarriles:

Ahí cayeron -entre otras- la Empresa Nacional de Ferrocarriles. La caída, que técnicamente la llamamos descarrilamiento, se da por falta de velocidad a la hora de presentar sus estados financieros. 

Correos:

Ahí cayeron -entre otras- la Empresa Nacional de Correos. En la carta se lee que en las encomiendas se detectaron fallas del remitente y el remitido.

Maestros:

Ahí cayeron, entre otros, los maestros del país, a quienes -antes de caerse- el gobierno les puso una zancadilla: adicionalmente, les entregó una hora de recreo no pagado, sino a costa de todo el magisterio nacional.

Empleados:

Ahí cayeron, entre otros, los empleados públicos, a quienes les obligaron a laborar seis de las ocho horas diarias, con el correspondiente descuento monetario.

Malo:

Facundo Cabral señaló: “Mira si será malo el trabajo, que deben pagarte para que lo hagas”.

El trabajo no es malo; lo malo es que el gobierno nacional les haga trabajar menos a maestros y empleados públicos, con el correspondiente descuento monetario. 

Sentencia: 

“Es una pena que lo único que un hombre pueda hacer durante 8 horas al día sea trabajar: no puede comer durante 8 horas seguidas, no puede beber durante 8 horas seguidas, no puede hacer el amor durante 8 horas seguidas; lo único que un hombre puede hacer durante 8 horas seguidas es trabajar”. William Faulkner. (O)