El día de hoy se marcará en la historia como el día de la llegada de los Reyes Magos Criollos al Ecuador, pues ante el CNE varios MILES de ciudadanos que han descubierto sus cualidades para hacer la magia de salvar a nuestros empobrecidas provincias, cantones y parroquias, han registrado sus nombres con una promesa de cumplir los sueños de los incautos ciudadanos que sucumban ante los interminables ofrecimientos que, en gran mayoría, adolecen de demagogia para cautivar votos.
Los días previos a la inscripción, hemos podido evidenciar la debilidad estructural que tienen casi todos los movimientos y partidos políticos. Observamos toda suerte de alianzas obscuras, pactos secretos, amarres forzados y muchas formas de acumulación de micro poder, camino a presentar una fórmula que les garantice sumar votos, sin importar ideología, transformándose en meras empresas electoreras cuyo objetivo es alcanzar el poder, sin importar cómo.
Han pasado treinta y nueve años desde que recuperamos la democracia de las manos de gobiernos dictatoriales. Tiempo suficiente para que hayamos madurado políticamente. Pero si analizamos lo que hemos vivido, deducimos que hemos retrocedido en materia de democracia, cuyo anhelo debería ser alcanzar un mejor nivel de vida para todos, mejorando con el paso del tiempo en función de las posibilidades que construyamos y que se nos presenten. A pesar de haber contado con recursos inimaginables, los resultados son pobres. La clase política que nos ha DESGOBERNADO ha fracasado en los objetivos nacionales, aunque ha tenido gran éxito en su desarrollo individual.
Las elecciones seccionales que tenemos por delante son una nueva oportunidad de DETENER el estilo imperante de gobernar a espaldas del pueblo, que demanda un manejo transparente de la cosa pública, con honestidad, protegiendo los intereses de sus habitantes y participando de forma protagónica en la toma de decisiones trascendentales. La corrupción está ganando la batalla, cual cáncer que ha hecho metástasis en los cuatro niveles de gobierno. Solamente el pueblo podrá poner un alto a tanto abuso, si despierta del sueño inducido en que la verborrea y la demagogia le han inducido.
A pesar de las claras disposiciones que constan en el COOTAD sobre las competencias descentralizadas, estos Magos ofrecen resolver todos los problemas que escuchan de los ciudadanos. Algunos por ignorancia y otros premeditadamente, no tienen pena en ofrecer cualquier cosa, despreciando las obligaciones fundamentales que cada nivel de gobierno tiene, y que ya son bastantes. Pretenden seguir reinando en su propio feudo para servirse del poder y de sus placeres.
No hacen el menor esfuerzo por promover la apropiación de los derechos por parte de los ciudadanos. Les conviene gobernar con ausencia de sus mandantes. Basta dar mendrugos de poder o de servicio clientelar, para asegurarse del silencio cómplice que inconscientemente le brindan los beneficiarios.
Indigna ver el desfile de personajes descalificados, algunos por haberlo demostrado en la función pública, mientras que otros han vivido descalificados. No se inmutan en ofrecer el “oro y el moro” como buenos Reyes Magos, con la habilidad de eruditos oradores que dramatizan el supuesto dolor que les produce el pueblo sufrido, asegurando ostentar la calidad moral que auto describen. Todo el montaje se mantendrá hasta que asuman el codiciado mando, para despojarse de su piel de cordero y sacar las bien escondidas garras, olvidando las demostraciones de afecto, que en toda la campaña exhibieron, para convertirse en intratables mandatarios que se toman el papel de “predestinados” para hacer y deshacer del poder con un grupillo de audaces que les acompañarán sin condiciones, que no sean compartir el botín. Despertemos mientras no sea tarde.
¡NO A ESTOS REYES MAGOS! (O)

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