WAYRAPAMUSHKAS: viene de la voz quichua: wayra, viento y pamushca, llegar con él, que significa los traídos por el viento o los hijos del viento.
AGUAITANDO: observando y esperando atentamente.
Con los significados antedichos y orgullosos de nuestras raíces, vamos a empezar una pequeña remembranza del lindo barrio de San Sebastián y sus festividades alrededor de 100 años atrás.
Y bueno, pues, se aproximaba la fiesta de la Patrona Virgen del Rosario, el Corpus Cristi, el 20 de enero la fiesta del Patrono San Sebastián; todos se alistaban para vivir con emotividad y orgullo, tan sonadas y reconocidas actividades festivas en Latacunga.
La gastronomía local anticipaba su preparación para atender a los asistentes, los mismos que serían afortunados en probar los manjares elaborados por las manos mágicas de nuestras abuelas o madres.
Ya estaba todo listo el “curita” con su mejor y más colorida sotana para encabezar el peregrinaje, los entablados para los tradicionales toros ya se veían poco a poco en la plaza, las ventas de los alimentos acomodados en los mejores lugares para su expendio, los músicos de la Policía o de los sectores orientales afinaban sus tonadas, los jefes de hogar planchando sus mejores ternos para engalanar y mostrar su imagen a todos, la vacaloca ya hacía de las suyas antes de hora; en fin casi todo estaba listo para las manifestaciones culturales y religiosas que identificaban al lindo barrio.
Todos los moradores del lindo barrio afinaban los últimos detalles para las fiestas, en especial las lindas guambras; de tanto ajetreo los jefes de hogar se descuidaban de lo más “peligroso” en sus fiestas, de los siempre conocidos y recordados WAYRAPAMUSHKAS quienes venían dispuestos a conquistar a las guambras muy apuestas del lindo barrio y algún día poder hacerles sus esposas.
Los taitas locales eran bravos y todo podía ser o darse en las fiestas, menos ceder a sus hijas, caramba sí que eran bravos, pero ni las actitudes ni las miradas agresivas iban a controlar el sentimiento de los WAYRAPAMUSHKAS hacia las lindas guambras, ahí estaban ya, los galanes de todas partes, del Carretero (hoy barrio Sur o Unidad Nacional) los bien parecidos vecinos de Monte Redondo (hoy barrio La Merced – Oriental) etc.
Y lo más crítico para los taitas eran los músicos, en especial los de la flamante Policía Nacional, anteriormente conocidos como los Carabineros, ellos iban con su uniforme impecable también para la conquista efectiva de las guambras, y al parecer sus tonadas eran bien interpretadas con la inspiración que las lindas guambras otorgaban y siempre, eso sí, estaban AGUAITANDO a sus preferidas.
En el peregrinaje, en los toros, en la venta de comidas, en las tonadas, nunca dejaban de aparecer ese cruce de miradas de los WAYRAPAMUSHKAS hacia las lindas guambras, sus padres lógicamente trataban de evitar a como dé lugar, pero era casi imposible. Ellos tenían su objetivo claro, enamorar a las guambras.
Ah, eso sí, tenían que demostrar los enamoradores su gallardía a los guambras locales, porque aparte de ser galanes, buenos, músicos, oradores, toreros, etc., debían ser buen puñete, eso sí, para “robarse” una guambra, ahí les quiero ver se decía, a demostrar su buen puñete, a veces.
Lógicamente terminaban las fiestas y todos contentos de haber vivido a plenitud y muchos de haber generado recursos; pero también ya preocupados del enamoramiento de sus hijas con los WAYRAPAMUSHKAS que por cierto fue inevitable y algunas de las lindas guambras ya eran novias; no les quedabas más a los jefes de familia que dejar la bravura a un lado y aceptar el sentimiento y la decisión de sus hijitas, a pesar de que los padres siempre hubiesen preferido que el esposo de sus hijas fuese un guambra local, ósea un guambra de una familia del lindo barrio, ya conocido, pero el destino era a veces más fuerte que los deseos paternales.
Y así se desarrollaban las tan especiales festividades en el lindo barrio, con la incertidumbre de que van a ser conquistados los seres más apreciados de la casa, las lindas guambras.(O)