Muchos reconocerán cómo valentía, derecho, reinvindicación o lucha; bajo la lupa de la ciencia puedo aseverar que se trata de fanatismo. El análisis correcto de un ser que actúa contrario a la razón implica cierta respuesta cerebral basada en la producción de extrema dopamina, la misma que actúa con un poder gratificante y apasionado que se activa cuando hay placer por la realización de alguna acción. Es impresionante observar y escuchar las iluminadas declaraciones de los dirigentes indígenas cuando por ejemplo mencionan “en Panzaleo fue divertido ver como en estos días de paralización se armó un campeonato de fútbol y así con paz estamos en la lucha”. Y con aprobación sobrada, ya que para ellos, son legítimas las declaraciones del cabecilla de las movilizaciones cuando afirma válidas las acciones negativas y violentas de las que cada momento somos partícipes y que coartan los derechos de muchos al trabajo, al desarrollo  y a la paz ciudadana; por imponer el terror frente a las actividades comerciales, sociales, productivas y de normal desenvolvimiento; basado en la supuesta lucha social que cobra vidas, que implica pérdidas no solo económicas, sino más bien pérdidas de salud física y mental.

Entendamos de este modo que todo un país se encuentra bloqueado y creando crisis en todos los sentidos, gracias al fanatismo de unos cuantos que se creen discriminados y desplazados cuando nuestra constitución vigente promulga de manera amplia la garantía de sus derechos.

Como pedir coherencia, como pedir cordura; si nos encontramos frente a varias mentes fanáticas que bajo el juego de sus discursos, únicamente buscan culpables mientras sus sentimientos de placer a través del caos producido, siga reinando en nuestro país.  

  “Un ciudadano pro activo siempre genera ideas, un  fanático generará creencias”