La Mama Negra en San Felipe atrajo a miles de turistas. (Foto Municipio de Latacunga)

Por segundo año la Liga Barrial Eloy Alfaro, organizó la comparsa de la Mama Negra para festejar su trigésimo cuarto aniversario y en honor al patrono que da nombre al barrio.

Para las 13:00 se tuvo previsto el inicio de la Mama Negra en el barrio San Felipe, sin embargo, inició pasadas las 14:00. Participaron 45 comparsas de distintos puntos de la región (Machachi, Patate, Pelileo, Pujilí, Quito).

Esta es la segunda ocasión que la Liga Barrial San Felipe organiza la Mama Negra, que, este año fue representada por Marco Moreno;  Henry Coque (Ángel de la Estrella); César González (Rey Moro); Hugo Salazar (Abanderado) y Santiago Calvopiña (Capitán).

Lo bueno

Según Fernando Calvopiña, presidente de la Liga Barrial, un aproximado de 8 mil a 10 mil turistas se acomodaron en el recorrido desde las instalaciones de la Universidad Técnica de Cotopaxi hasta la plaza Canadá.

Con la afluencia de personas se dinamizó la economía del barrio, más de 100 personas lograron comercializar sus productos que iban desde globos, gorras, sombrillas, gafas, comida rápida, entre otros.

Daniel Sangucho llegó con una funda de 30 cueros de cerdo, logró vender 24, cada uno a un dólar. “Pareciera que no es mucho, pero cuando no hay fiestas no se puede vender ni la mitad”, aseguró.

Calvopiña comentó que durante el Cambio de Mando (protocolo simbólico en el que las personas que el año anterior representaron uno de los cinco personajes, ceden la representación a los nuevos designados) también hubo dinamismo económico en los negocios aledaños al Parque Central donde se realizó el evento.

“Me divertí mucho, estuvo agradable el festejo”, comentó Maricela Corrales.

Lo malo

El historiador Eduardo Paredes Ortega demostró que la Mama Negra tiene sus orígenes en 1742 durante la erupción del volcán Cotopaxi, cuando los vecinos de Latacunga tomaron la imagen de la Virgen de Mercedes y prometieron hacerle una fiesta con toros y comedias para que aplaque la furia del coloso.

Es decir, la comparsa de la Mama Negra tiene una vinculación de devoción religiosa con la Virgen de Mercedes, más no con el apóstol de Jesús San Felipe, patrono del barrio del mismo nombre donde se realizó esta comparsa el domingo 2 de junio.

“La Mama Negra es una fiesta mercedaria, inspirada en la supuesta protección de la Virgen contra el volcán Cotopaxi. Ahora aparecen otras advocaciones que no tienen nada que ver con su esencia”, dijo el investigador Carlos Herrera.

Herrera aseguró que la festividad fue “manoseada y vilipendiada (…) desde que se hizo famosa a mediados del siglo XX, se ha prostituido la celebración”.

Lo feo

Cuando concluyó la comparsa pasada las 17:00, botellas, fundas, confeti, y demás basura “adornó” la calle Simón Rodríguez donde pasó el recorrido. El Presidente de la Liga Barrial Eloy Alfaro, aseguró haber gestionado con el GAD Municipal Latacunga la recolección de escombros, sin embargo, “el barrio amaneció completamente sucio, y con las paredes orinadas”, reclamó Nancy Herrera, moradora.

Grupos de foráneos libaban en la vía pública, “hubo bulla, peleas callejeras, fue terrible”, comentó Marie Gómez,  oriunda de Riobamba, domiciliada en San Felipe por sus estudios en la UTC.

De acuerdo al Presidente de la Liga Barrial, las comparsas sí entregaron mistelas, pero fueron elaborados con máchica. Comentó que hubo puestos con venta de licor “es algo que no podemos controlar”.

“El consumo de licor cada vez es más agresivo, y representa una amenaza para nuestros jóvenes. Propongo que para la próxima vez se realice algún tipo de campaña para evitar el excesivo consumo”, solicitó Edison Reatiqui, líder del colectivo “Ágora del Mashca” y morador de San Felipe.

Algunos grupos de Huacos (personajes de la mitología indígena, místicos y mágicos, que  representan  curanderos) llevaron hierbas y cuyes vivos para las limpias.

Para Adriana Páez, principal del colectivo “Latacunga Animalista” esta clase de prácticas atentan contra los derechos de los animales debido a que el cuy es sacado de su hábitat para sufrir maltratos y una dolorosa muerte. (I)