El pueblo ecuatoriano ha rechazado de nuevo la presencia del expresidente, en esta ocasión lo hizo en Quinindé, en donde lo acorralaron en una radio local, bañaron las paredes del inmueble de huevos y a dos automotores de la caravana de este personaje, les llenaron de desperdicios y grafitis por el SI, además que le pedían que salga a ventana y se rompa la camisa, como lo hizo en el 30S.

Su presencia y protagonismo, sin duda provocan a la gente, la que le ha dejado en claro en muchas ciudades, el rechazo colectivo que existe contra él.
El que siembra lluvia, cosecha tempestades, ahí están las consecuencias de una década pasada de tono y en medio de un totalitarismo que amedrentaba, la gente se agotó de estuchar esa prepotencia e insultos y hoy los replican en su contra.

La campaña electoral llegó a su fin, ahora hay que esperar los resultados. Lo que sí quedará para la historia es la reacción colectiva frente a la prepontencia y a la corrupción. Queda demostrado que el publo ecuatoriano está harto de la supuesta década ganada, que dejó en herencia el endeudamiento más grande que el país haya tenido en todos tiempos, un tema sin precedentes que deja un futuro incierto a la nación.(O)

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