Indudablemente le progreso social requiere además de medios materiales, otros bienes trascendentes, como la paz, el orden, la justicia, la libertad, la seguridad, que pueden alcanzarse  mediante el ejercicio de la virtudes sociales, que el Estado debe promover y tutelar.
Pero cuáles son la consecuencia de años y años de postergación y desidia con relación a las legítimas aspiraciones de una comunidad que se ha visto postergada por el centralismo y la influencia de líderes que han velado por el desarrollo de espacios concretos y no por los de la gran mayoría.
Y lamentablemente este ha sido el caso de Cotopaxi, y para poner un ejemplo podemos hablar de Aeropuerto Cotopaxi, postergado a pesar de sus inmejorables condiciones por el capricho capitalino. Han pasado los gobernadores uno tras otro y no ha podido remediarse esta injusticia que impide el desarrollo de la zona centro del país facilitando el desarrollo de las exportaciones locales.
Otro es el tema salud, el mismo Vicepresidente de la República la principio del actual régimen dio un diagnóstico espeluznante del estado de los hospitales locales, incluso dijo que se debería cerrar el del IESS para repotenciarlo. Qué decir del calvario de miles de enfermos que han tenido que trasladarse a la capital para ser tratados, emprendiendo junto a sus familiares un doloroso peregrinaje, mejor no profundizar en el tema si la situación económica es extremadamente limitada.
Desde la misma fundación de este diario se ha clamado por el desarrollo de proyectos de riego que garanticen la subsistencia del agro en Cotopaxi, golpeado por el cambio climático y la falta de una política  pública de apoyo decidido a este sector duramente castigado.
Todos los ecuatorianos esperamos que la paz lograda la semana anterior sea duradera, pero para ello es necesario que comience a verse verdadero progreso en los sectores rurales más desprotegidos. Educación y salud son la necesidades más acuciantes. (O)