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Un relato de un contagio que pudo evitarse, sale a la luz como modelo de lo que no se debe hacer.  

 ‘Marcela’ prefiere que no se revele su verdadero nombre y apellido, considera que la sociedad aún no se deslinda de los prejuicios, en torno a una enfermedad que cualquiera en algún momento puede contraer.

Accede a una entrevista telefónica tras su exitosa recuperación de coronavirus; lo padeció hace dos semanas, pese a que cumplió con el confinamiento estricto desde que inició el 17 de marzo del 2020.

‘Marcela’ es docente, se acogió al teletrabajo desde casa, pero su esposo, que trabaja en una empresa alimenticia que no detuvo la producción dio positivo. “Durante los primeros días que salía, de regreso a casa cumplía todos los protocolos, se desinfectaba el calzado, se bañaba y apartaba su ropa, pero tras un mes desatendió estas reglas y nos contagiamos los dos”, relató.

Según la mujer de 29 años, fueron pequeños descuidos, como no desinfectar las llaves, ni lavarse las manos antes de manipular las cosas dentro de la casa lo que se costó el contagio.

Ambos viven solos, no tienen hijos y comenzaron a reportar fiebre, dolor de cabeza, tos seca, casi al unísono; su esposo se realizó la prueba y dio positivo, de acuerdo a su relato fueron días muy complejos pues nadie podía llegar a darles apoyo para no exponerlos a un contagio.

“Nos trataron con paracetamol y nos pidieron que nos quedemos en casa, consumíamos cítricos, y todos los remedios caseros que nos recomendaron, ninguno de los dos llegamos a tener dificultad para respirar, quizá un poco, pero leve”, contó.

Con el pasar de los días, reposo y los cuidados que dentro de sus limitaciones tenían, ambos esposos empezaron a mostrar mejorías tras la primera semana de contagio, actualmente están recuperados, pero mantienen el aislamiento domiciliario hasta que les indiquen lo contrario.

Para ‘Daniel’ el terror lo sintió antes de contagiarse, debido a la “paranoia colectiva” que se desató con los contagios en Guayaquil, aseguró que, tras vencer la enfermedad, no le perdió el miedo, pero le quedó claro lo importante que es no confiarse y seguir a raja tabla las medidas de bioseguridad sin caer en pánico.  

De acuerdo a Milton Paredes, médico epidemiólogo del Distrito de Salud Latacunga, la curva de contagio sigue elevándose de manera progresiva en la ciudad, lo que indica que los cuidados deben ser permanentes.

“Mientras no se encuentre una cura, la enfermedad es endémica, es decir cualquier persona puede contagiarse en cualquier momento”, indicó.