El 27 de noviembre de 2020, recordamos los primeros cinco años de la pérdida física de un gran latacungueño, me refiero a Marco Antonio Karolys Baca, amigo genuino, espontáneo, transparente, de actos y actitudes francas, siempre solidario, querendón de su tierra natal, orgulloso de haber  nacido en ella; su figura está  ya entre los ciudadanos que han dejado su invalorable aporte para la historia de nuestra tierra, esa que nos hace sentir orgullosos de contar con hombres y mujeres a quienes podemos emular, a quienes podemos  citarles como ejemplo a seguir, por quienes  podamos ser convocados para ver a una Latacunga en el sendero de nuevos derroteros.

Marco Antonio Karolys Baca es justamente de esos ciudadanos que bajo el jirón del arte y la cultura  -en sus múltiples manifestaciones- hizo camino y nos comprometió a seguir construyéndolo, así nos demuestra su trabajo artístico en óleo, grabado, plumilla, acuarela y sus investigaciones y recopilaciones sobre la historia, folclor y antropología. Ciudadano de destacado talento, abarcó varios géneros del pensamiento, las artes y la cultura, joven soñador con cientos de lecturas en su mente, con el solo interés de servicio a su comunidad, con inmensas ganas de investigar lo más importante de la historia de nuestra ciudad y provincia; el objetivo siempre fue la necesidad de que no volvamos a cometer equivocaciones y el compromiso de todos para construir una mejor sociedad, una ciudad para vivir, en donde prevalezcan los valores individuales y colectivos, referentes a la ética y moral, con sentido de unidad y solidaridad, imaginativo para luchar por las mejores causas latacungueñas y cotopaxenses.

Marco Antonio, un “Diablo” de tez blanca, cabello rubio, de sonrisa fácil, de conversación, sencilla, amena y anecdótica, con conocimiento -como pocos- de la historia, el arte y la cultura nuestra. Diría que es de los iniciadores en investigar, analizar y proyectar  a la Mama Negra  dentro de una concepción artística, histórica, folclórica y filosófica, que identifica a nuestra ciudad y su gente.

Reitero con esta oportunidad mi pesar por su anticipada partida, mi abrazo a su digna familia, un apretón especial para  el Lcdo. Robinson Karolys Baca, compañero y amigo. ¡Descansa en paz Marco Antonio! Cumpliste en vida, hasta más luego.(O)