María Esther Veloz, sobreviviente del COVID.

María Esther Veloz, concejala de Latacunga, dio a conocer los duros momentos que vivió tras contagiarse de COVID, cree que es necesario que toda la población se vacune para no caer en cuidados intensivos. “Soy un testimonio de vida de que la oración hace milagros y la virgen de La Merced me protegió”.

Con una gran sonrisa y un abrazo fuerte nos recibió en su oficina María Esther Veloz, quien desde hace ocho días retomó el trabajo en la concejalía de Latacunga, esto después de haber vencido al COVID y haber superado las secuelas que dejó este virus en su cuerpo.

Dijo que el haber estado 63 días en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) fue un proceso difícil y a pesar de eso salió fortalecida pero sobre todo bendecida por Dios por haberle dado una segunda oportunidad de vida. Se infectó con su familia en la segunda oleada de COVID que fue en la época de elecciones presidenciales.

Al inicio se realizaba un tratamiento médico en casa con vigilancia correspondiente, pero como cada organismo es distinto y fue la más afectada, ella ingreso a UCI, por gestiones de varias autoridades lograron que se abra  el área UCI en el hospital del IESS fue un proceso doloroso y delicado, tuvo dos intubaciones y tuvo un neumotórax.  

“Siempre agradeceré al personal médico, de enfermería, auxiliares de enfermería y administrativo del hospital del IESS quienes fueron mi soporte en este difícil momento” , aseveró.

De los 18 pacientes que ingresaron al área UCI del hospital del IESS solo dos personas sobrevivieron, una de ellas fue María Esther Veloz, lo que deja mucho que pensar a quienes le vencimos a este enemigo invisible pero letal.

En la pandemia conocimos a las mejores personas y se vio la verdadera miseria humana, en las épocas más graves de contagios de COVID escasearon las medicinas, se conseguían con los precios triplicados, de las personas que fallecían hacían contacto para ver donde encontraron y acudir al mismo lugar, dijo que fue un caos.

“Hoy veo que ha bajado el tema de los contagios por las vacunas pero igual hay gente que no quiere vacunarse, es importante dar a conocer este testimonio porque muchas de las personas fallecieron por no tener la vacuna”.

“Doy gracias a la virgen de La Merced y soy testimonio de que las oraciones hicieron su cometido, soy testimonio de que las oraciones en conjunto hicieron el milagro”.

Lo que más le marcó fue que los compañeros fallecían y María Esther observaba como los familiares ingresaban a la sala UCI a despedirse y minutos después salían en la camilla, dijo que es un momento desesperante porque piensan que en cualquier momento van a fallecer.

La gente fallecía por falta de medicamento, en la segunda oleada del virus en el hospital del IESS no había medicina pero existían las máquinas que les daban la oportunidad de respirar. El cierre de la sala UCI es una gran afectación para los afiliados,  todo sería por un descuido por haber perdido la partida presupuestaria del médico intensivista.

María Esther tuvo dos instancias en la primera intubación tenía desesperación por regresar a la casa y por temor a infectarse una bacteria y bajo prescripción médica le recomendaron que pidiera el alta voluntaria, pero retorno en 24:00 otra vez a la sala UCI donde se complicaron las cosas.  

En la segunda intubación fue la parte más critica que vivió, porque le decían que solo un milagro le podía ayudar para que se salve, le dieron los santos óleos, el esposo había pedido un manto de la virgen de La Merced, y desde el momento en el que le habían colocado el manto comenzó a mejorar notablemente hasta que en esta hoy que se encuentra bien de salud y no tiene las secuelas que todos pensaban que sufriría.